Cambio climático: La agenda del Inecol frente a IPCC-2013 y COP21-2015, primera parte

16-02-2016



Alejandro Yáñez-Arancibia, Instituto de Ecología*

 

El cambio climático es el tema del siglo XXI

Nada supera este tema en los buscadores de internet. Por ejemplo, en Google©, en enero de 2016, las palabras clave en su conjunto: “cambio climático”, “ascenso del nivel del mar”, “deshielo de polos y glaciares”, “gases de efecto invernadero”, “ascenso de temperatura en mar y atmósfera”, “concentración de CO2 en agua y atmósfera”, “lluvias y sequías atípicas”, “erosión de litorales y cuencas”, “pérdida de hábitats críticos”, “migraciones de especies biológicas, incluido el hombre”, “extinción de especies”, “huracanes y tormentas severas”, “pérdida de cosechas”, “colapso de pesquerías”, “impacto económico”, “impacto social”, entre otros, ¡rebasan los 35 millones de llamadas!

El mundo político, económico, institucional, social y científico (académico) ha estado muy atento –desde los últimos 25 años– a las actividades y acciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), organización de expertos científicos en el tema global, y de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), simplificado como COP, organización política que integra las comunicaciones nacionales en el tema global. El objetivo fundamental de la CMNUCC es impedir la interferencia “peligrosa” del ser humano en el sistema climático. La Convención fija el objetivo de estabilizar los niveles de emisión de gases de efecto invernadero en un plazo que permita a los ecosistemas adaptarse de manera natural al cambio climático, asegurar la producción de alimentos y permitir el desarrollo económico de manera sostenible. ¡Todo un desafío de gran escala!

Por la relevancia de esta situación de escala global, a partir de 2007 el Inecol crea el “instrumento” Coloquio internacional sobre cambio climático, dependiendo directamente de la Dirección General y con el conocimiento del Consejo Interno del Inecol (Ciinecol). El 30 de agosto 2007 se desarrolló el primer coloquio con el tema “Cambio climático: la zona costera en crisis en el Golfo de México, el Caribe y el Mediterráneo”. Como seguimiento a esta iniciativa, el 16 de octubre 2008 se desarrolló el segundo coloquio con el tema “Cambio climático: la zona costera y su impacto ecológico, económico y social”. Adicionalmente, el 18 de mayo de 2012 se llevó a cabo el tercer coloquio sobre “Cambio climático: dimensión ecológica y socioeconómica”. Más aún, los días 29 y 30 de mayo 2014 se efectuó el cuarto coloquio con el tema: “Cambio climático, adaptación y mitigación hacia agendas siglo XXI”. Estos eventos internacionales fueron la culminación a los respectivos cursos de posgrado durante los días previos. Las conclusiones de todas estas actividades se han dado a conocer en diversos artículos científicos dentro y fuera del país y, especialmente, en tres libros de gran impacto en la literatura científica del tema:

  • Yañez-Arancibia, A. (ed.) 2015. Cambio climático: adaptación y mitigación hacia agendas siglo XXI. Inecol, INECC, AGT Editor. 254 pp.
  • Yañez-Arancibia, A. (ed.) 2013. Cambio climático: dimensión ecológica y socio económica. Inecol, AGT editor. 330 pp.
  • Yañez-Arancibia, A. (ed.) 2010. Impactos del cambio climático sobre la zona costera. México: INE-Semarnat, Inecol, Texas Sea Grant Program. 180 pp.

Estos antecedentes de la agenda institucional del Inecol y los productos logrados de cobertura internacional nos permiten opinar con propiedad sobre lo que está aconteciendo recientemente en la “arena” de las instituciones globales como el IPCC-2013, y la COP21, sobre todo, teniendo con nosotros el respaldo de 46 autores que han participado en artículos científicos y en los distintos libros publicados desde 2007 a 2015, provenientes de 22 instituciones de cuatro países (Estados Unidos, España, Costa Rica y México), cubriendo los sectores académico, social, económico y político.

Observando la “arena internacional” de la COP21

Las negociaciones se centraron en lo ambicioso que debía ser el pacto, la diferenciación en asumir responsabilidades entre países pobres y ricos, y en cuánto y cuándo se facilitarían los recursos financieros para los países en desarrollo. Después de la presentación del borrador, los ministros de los 196 países asistentes a la cumbre se reunieron para estudiar el texto que fue llevado ante la plenaria del COP21. Luego de que los asistentes realizaron algunas correcciones formales al documento, el ministro francés Laurent Fabius anunció en plenaria su aprobación definitiva, expresando: "COP21 es realmente un punto de quiebre para todos nosotros. A partir de ahora tenemos verdaderas bases, ecológicas, para salvar nuestro planeta con este acuerdo que era necesario para el mundo entero”.

El primer ministro de Reino Unido, David Cameron, afirmó en una declaración: “celebro el acuerdo logrado en París al que calificó como un enorme paso para asegurar el futuro del planeta […] Significa que todo el mundo ha firmado [el Acuerdo] para asumir su parte en la detención del cambio climático".

En Estados Unidos, la Casa Blanca dijo que el documento de París era: "el acuerdo más ambicioso sobre el cambio climático en la historia" y destacó que el mismo establece "un marco duradero, de largo plazo" para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. En una intervención posterior, el presidente Barack Obama manifestó su satisfacción por la aprobación del Acuerdo y dijo que “pese a no ser perfecto, es la mejor oportunidad que existe para salvar al planeta de los efectos del cambio climático”.

Por su parte, el presidente de Francia Francois Hollande expresó ante los delegados reunidos en el parque de exposiciones de Le Bourget que se "ha alcanzado un acuerdo flexible, robusto y universal". Y señaló que el texto final era un hecho "sin precedentes", agregando: "Es el primer acuerdo universal en la historia de las negociaciones sobre el cambio climático”. Y añadió: "Es cierto que no es perfecto para cada país, si se mira desde los intereses particulares, pero es importante para todos, porque cuida los intereses del planeta".

¡Suena fácil, rápido, consensuado y todos felices!

Sin embargo, para analizar el resultado de la COP21 de París desarrollado durante las dos primeras semanas de diciembre 2015 tenemos que dejar fuera de la reflexión lo que nos hubiera gustado que saliera de la cumbre mundial, así como hacer a un lado los peores pronósticos de fracaso que también se comentaban en los medios. Sólo así se puede analizar fríamente la amplitud del convenio y hasta qué punto este Acuerdo es o no es suficiente para observar el momento actual de la civilización y el desarrollo de la fenomenología del cambio climático que estamos enfrentando en tiempo real, vinculado al entorno social y económico de las distintas regiones del planeta.

Confrontando con los libros del Inecol

El Acuerdo COP21, los países firmantes lo han llamado “histórico”, los grupos ecologistas lo definen como “decepcionante”, y nosotros los científicos lo tomamos con mucha “incertidumbre”.

Hasta ahora se consideraba el aumento hasta los 2°C como límite para el calentamiento global, pero muchas instituciones y científicos lo consideraban como una opción incierta que no permitía acciones concretas. El problema es que el planeta ya se calentó 1.5°C desde fines del siglo XIX hasta ahora, que estamos en el umbral del siglo XXI.

Independientemente de lo que piensen unos y otros, el punto es si esto será “suficiente”: Suficiente para evitar que en las próximas décadas los peores efectos del cambio climático acaben con las pequeñas islas del Caribe o de la Polinesia. Suficiente para que los polos Norte y Sur y los glaciares no desaparezcan. Suficiente para que el Suroeste de los Estados Unidos controle los incendios forestales y la disminución dramática del agua dulce para esa región de 35 millones de personas. Suficiente para detener la desertificación del Noroeste de México. Suficiente para controlar el ascenso del nivel del mar y la erosión dramática de los litorales en cualquier latitud. Suficiente para recuperar los cambios en la intensidad y ruta de las corrientes oceánicas costeras. Suficiente para evitar las sustituciones de pesquerías o el colapso de ellas. Suficiente para adaptarse a lo incierto de las estaciones climáticas y mitigar el colapso de la agricultura. Suficiente para detener las migraciones humanas en África, Asia, Europa, Latinoamérica que buscan otros lugares donde el clima les permita subsistir, trabajar y prosperar, entre otros muchos ejemplos en un amplio rango latitudinal.

Concluirá

 

* El doctor Alejandro Yáñez-Arancibia  es investigador y profesor titular en el Instituto de Ecología, Inecol. Puede contactarlo en el correo alejandro.yanez@inecol.mx.

 


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