Cómo funciona la ciencia: la infección por Zika y microcefalia en fetos

26-04-2016



Fernando García Carreño. Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste*

 

Los científicos generan conocimiento haciendo pruebas independientes y rigurosas de un fenómeno, es decir, experimentan, lo que genera el primer nivel de conocimiento por medio de publicaciones científicas que, en conjunto, se conoce como literatura científica. Se le llama frontera de la ciencia y busca encontrar relación causa-efecto entre variables, por ejemplo, si hay una correlación entre comer cierta cantidad de carne procesada regularmente y cáncer.

Un segundo nivel realizado por investigadores es el intentar juntar piezas de conocimiento leyendo publicaciones relacionadas con un tema y determinar si se apoyan o no mutuamente. A esto se le llama “revisiones”: es como juntar las piezas de un rompecabezas para entender qué significan juntas.

Esto es lo que hizo un grupo de investigadores de los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos) para intentar entender si hay una relación causa-efecto entre la infección por Zika a madres embarazadas y la microcefalia en los fetos afectados. Los investigadores basaron su estudio en dos criterios usados por epidemiólogos. Las conclusiones de la revisión se publicaron en una revista de prestigio en la ciencia médica, The New England Journal of Medicine. La Revista de Medicina de Nueva Inglaterra es una publicación técnica y solo entendible por personas entrenadas, como los investigadores. Por ello, se requiere una interpretación para que el público general pueda no solo entender, sino beneficiarse de este conocimiento. Anotamos lo relevante de la publicación e indicamos cómo deben interpretarse las conclusiones.
 
Debido a que el virus del Zika se ha distribuido rápidamente en América y a que la infección ha sido relacionada con casos de microcefalia en fetos de mujeres contagiadas, se hizo una revisión de literatura científica relacionada a más de 44 publicaciones sobre el tema de epidemiología. La información se evaluó usando criterios científicos para potenciales teratógenos (agentes que afectan el desarrollo normal de un feto). Con base a este estudio, se concluye que hay una relación causal entre infección por el virus del Zika y la microcefalia. La evidencia deriva de que la infección durante el desarrollo prenatal de los fetos es consistente con defectos y a que el virus ha sido encontrado en el cerebro de los mismos.

La revisión también menciona lo que aún no se sabe acerca del grado de defectos causados; muy importante, y que aún ignoramos, es el riesgo relativo y el absoluto generado por la infección a madres en diferentes periodos del embarazo, así como los factores que influyen en el riesgo de una mujer de presentar problemas adversos durante el embarazo.

En la publicación se menciona que en estudios realizados en Brasil, el país más afectado, de 72 casos de mujeres embarazadas e infectadas del virus, solo 12, es decir, 29% mostraron el problema, mientras que en la Polinesia Francesa (unas islas situadas en el Pacífico) únicamente 1% de los casos de madres infectadas por el virus cursaron con microcefalia en el feto. Lo anterior muestra que no todos, ni siquiera la mayoría de los fetos de madres embarazadas e infectadas con el virus desarrollan microcefalia. Dicho de otra manera, no toda mujer embarazada e infectada por el Zika desarrollará el problema. En Brasil, 61% de mujeres embarazadas e infectadas por Zika parieron bebes normales, esto es, dos de cada tres.

Por ello, la Secretaría de Salud de México en una rueda de prensa indicó que el "Zika en embarazadas no provoca necesariamente microcefalia en bebés”.

En la población queda la responsabilidad de evitar ser picada por el mosco que transmite el virus del Zika, protegiéndose con ropa y repelente para moscos, mallas para insectos en puertas y ventanas, y evitando la propagación del mosco, no teniendo recipientes que puedan contener agua en los patios y azoteas: debe descacharizar.

La ciencia progresa, es decir, construye sobre sí misma, haciendo investigación sobre fenómenos. Gracias a ello, cada vez esto ocurre más rápido. La infección por el virus del SIDA se entendió muy rápidamente y se resolvió de igual manera; si este problema persiste es porque los humanos no hacen lo que debiera, practicar sexo seguro. En el caso del Zika, ya se sabe que lo transmite un mosco, que es un virus y mucho de la epidemiología. Falta aún bastante por saber, pero la ciencia está en ello.

Si el SIDA, la influenza o el Ébola hubieran ocurrido en la época anterior a la ciencia médica, como ocurrió con las pestes, el problema hubiera sido peor. La ciencia evitó que ello ocurriera. ¿Qué hubieran hecho medicinas tradicionales como la acupuntura, la homeopatía o la herbolaria en estos casos? Ya lo sabemos, ¡nada!

Como los organismos evolucionan, es de esperarse que otros agentes infecciosos se adapten al humano. La ciencia estará vigilante.

La ciencia no es el mejor amigo del hombre, es su único amigo.

* El doctor Fernando García Carreño es investigador del Programa de Ecología Pesquera en el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) y miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Correo de contacto: fgarcia@cibnor.mx.

 

Nota del editor

Crédito de la imagen: Agencia Informativa Conacyt,

 


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