Cómo funciona la ciencia: el caso del sida

05-05-2016



Fernando García Carreño. Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste*


En las enfermedades del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), la influenza y el Ébola, tres infecciones virales, la ciencia ha respondido inmediatamente para tratar de entender (ciencia básica) y contener (ciencia aplicada y tecnología) esas epidemias.

La humanidad ya ha pasado por esta experiencia varias veces, una de ellas cuando “la peste”, enfermedad infecciosa causada por la bacteria Yersinia pestis, azoló la Europa medieval en 1348; se estima que la misma ha causado la muerte de mas de 200 millones de personas en varios episodios y ha diezmado poblaciones en 70 por ciento. En el caso del sida, originado por el VIH (virus de inmunodeficiencia humana), el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida) estima que desde el año 2000 se han infectado unos 37 millones de humanos, de los cuales han muerto unos 25 millones; pese a ello, las infecciones por VIH han descendido en un 35 por ciento. 

¿A qué se debe que una infección tan letal como el sida no haya causado los estragos de la peste? A la ciencia. 

En la Edad Media, este tipo de afecciones se explicaban con el miasma, efluvio dañino que desprendían los cuerpos enfermos, las materias en descomposición o aguas estancadas. Con la madurez de la ciencia, a partir del siglo XVIII, los paradigmas de explicación de los fenómenos naturales se centran en medios naturales, al tiempo que cada vez se conoce mejor a la naturaleza.

Durante la época de la peste no se sabía la existencia de microorganismos, los que fueron conocidos gracias a la invención del microscopio por el holandés Anton van Leeuwenhoek. Louis Pasteur, posteriormente, demostró la intervención de microorganismos en las enfermedades infecciosas, cambiando el paradigma del miasma por la teoría de los gérmenes. Ya en el siglo XX, con una ciencia madura que incluyó nuevas disciplinas del conocimiento, el sida, que tiene un gran potencial de contagio y muerte, fue rápidamente entendido y controlado, no obstante que ahora somos varias veces mas humanos que en la Edad Media y de que nos trasportamos entre todas las regiones del planeta en horas.

Cuando el sida se identificó a mediados de los ochentas del siglo XX, ya había inmunólogos, epidemiólogos, bioquímicos, biólogos moleculares y otros expertos en disciplinas científicas, quienes en unos 30 años han descrito al agente infeccioso, sus modos de transmisión, las terapias para tratarlo y las estrategias para limitar su contagio. Tan avanzado está el conocimiento del problema, que ya sabemos la vacunación no es la solución.

Se preguntarán qué tienen que hacer los bioquímicos en el problema del sida. Uno de los tratamientos es la inhibición de una enzima usada por el virus para procesar las proteínas y generar nuevos viriones, uno de los temas de estudio de estos especialistas. En la actualidad, millones de personas tienen acceso al tratamiento antivírico y viven siendo positivos, como el “Magic Johnson”, cuya sobrevivencia no tiene nada de mágica, sino de científica. 

Muchos infectados por el virus del sida, sobre todo en países africanos, no tienen acceso al tratamiento, por lo que ahora la enfermedad ya es de pobreza, no de ignorancia del fenómeno. Otro problema no científico es que algunos humanos no son cuidadosos y responsables y transmiten la infección porque se reúsan a tener sexo seguro mediante el uso del condón durante el coito.

Nuevamente, nos preguntamos ¿qué tienen que hacer formas de medicina no científica como la herbolaria, la acupuntura o la homeopatía en casos como la plaga de la peste o del sida? Ya sabemos la respuesta, nada. La herbolaria y la acupuntura, que ya existían en la Edad Media, ¿qué hicieron por controlar la peste? Nada. Aquí también se podrían incluir a las religiones. La peste, como el sida, no distingue credos ni nacionalidades; ambas infectan indistintamente; seguro se rezó mucho durante la peste, pero el final no cambió. 

La ciencia moderna, que incluye a la medicina, ha sido capaz de manejar problemas tan serios como estas pandemias, enfermedades epidémicas que se extienden a muchos países o que atacan a casi todos los individuos de una localidad o región. Se cumplieron 35 años de que se describió el primer caso de sida en Los Ángeles; mucho ha ocurrido durante este tiempo, numerosas muertes, pero pocas comparadas con otras pandemias gracias a la ciencia.

Ya lo hemos dicho: la ciencia no es el mejor amigo del hombre, es su único amigo.

Literatura complementaria

A 35 años de la caracterización del sida, investigación de vanguardia en el Cieni
 

* El doctor Fernando Luis García Carreño es investigador del Programa de Ecología Pesquera en el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) y miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Correo de contacto: fgarcia@cibnor.mx.

 

Nota del editor

Crédito de la imagen: Agencia Informativa Conacyt.

 


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