El águila real en México, ¿por qué se debe conservar?

07-06-2016



Ricardo Rodríguez Estrella*


El águila real (Aquila chrysaetos) es un ave del orden Accipitriformes que puede pesar más de cinco kilogramos y que mide poco más de dos metros de envergadura. Los sitios donde se encuentra contienen una gran diversidad biológica de otras especies de animales y de plantas, por lo que se puede considerar al águila real como indicadora de sistemas biológicos sanos y funcionales.

Es una de las aves más grandes y majestuosas en el mundo. Se le considera actualmente en la categoría de especie Amenazada en la Norma Oficial Mexicana 059 y es una de las especies prioritarias para acciones de conservación en México del Programa de Conservación de Especies en Riesgo (Procer) y es una de las cinco especies que cuentan con un Programa de Acción de Conservación de Especies (PACE). 

¿Por qué se han generado estos programas para el águila real entre la enorme diversidad de especies que hay en México?

Aparte de que ha habido un grupo de gentes dedicado a promover su conservación desde hace más de 10 años, esta especie tiene varias características que la hacen importante en los ecosistemas y sufre amenazas que la ponen en riesgo, con lo que se justifican estas acciones. 

Es un depredador ubicado en los más altos niveles en las redes tróficas que estabiliza los sistemas mediante el control de presas, lo que permite, a su vez, que se estructure mejor la vegetación, pues varias de sus presas son herbívoros. Es por ello un factor clave en los ecosistemas.

Pero como todo depredador tope, sus densidades son muy bajas, alcanzando en México una pareja cada 200 a 3,000 km2 dependiendo de la zona del país; el águila real se reproduce hasta el tercer o cuarto año de vida, logrando sacar volando del nido, por lo general, solo a uno de sus dos pollos. Siendo un ave de gran tamaño, sus territorios pueden abarcar un radio de más de 30 kilómetros desde el nido, lo que indica que hace movimientos diarios amplios en la búsqueda de alimento. Estas características hacen al águila real muy vulnerable debido a que hay pocos individuos reproductores, se reproducen tardíamente y tienen poca descendencia que requieren amplias áreas en su hábitat, donde haya suficientes presas.

En cuanto a sus presas, esta águila puede cazar desde cervatillos recién nacidos hasta codornices, perritos de las praderas y culebras, pero su dieta básicamente se concentra en liebres, conejos y ardillas. Algo que es poco conocido es que consume una gran cantidad de carroña; aprovecha los cadáveres sobre todo de ganado vacuno, caballar, caprino u ovino, en particular, en la época de invierno; se ha encontrado que en algunas regiones del mundo su dieta pueda estar constituida en 90 por ciento de liebres y conejos. En México, las proporciones en el consumo de lagomorfos varían: por ejemplo, en Baja California es de 50 por ciento, mientras que en Chihuahua sobrepasa 80 por ciento. Uno de estos estudios hecho a lo largo de tres años por un de un estudiante, se evidenció un solo resto de una cabra llevada a los nidos en todo el monitoreo. Por otro lado, en una investigación en Escocia durante 15 años, en la que se analizaron miles de restos de presas, los adultos llevaron restos de ovejas a los nidos para alimentar a sus crías en muy pocas ocasiones en forma de carroña.

Lo anterior es un indicio de que únicamente la información tomada de manera sistemática y minuciosa puede permitir entender el papel que tienen los depredadores tope en los ecosistemas y determinar, por ejemplo, su real consumo de animales ligados al interés humano. La información previa basada en observaciones ocasionales y con poca evidencia lleva a colocar a estas especies en conflictos con pobladores locales.

Llama la atención que hace menos de 10 años a las águilas reales se les perseguía inclusive con helicópteros en algunos ranchos de estados del norte de México, por la idea de que era un depredador voraz que afectaría los intereses ganaderos. Pero ahora esa práctica se ha casi abandonado, en función de que hay un mejor conocimiento de la ecología de la especie y de sus hábitos alimenticios y se ha difundido dicha información a los pobladores, quienes han tomado conciencia dando al parecer una mejor dimensión al problema y eliminando ciertos mitos.

Quiero señalar que hay una tendencia actual a trabajar con tecnologías modernas con ciertas especies relevantes que enfrentan problemas de conservación, como el uso de tecnologías de seguimiento de movimientos por instrumentos satelitales (PTTs) que permiten ver ahora sus movimientos en tiempo real y a gran escala. Estos estudios han permitido ubicar las migraciones de individuos de águila real desde EUA a México, por ejemplo, desde Alaska a la Sierra Madre Occidental (aproximadamente 5,700 km) o desde California a la punta de la península de Baja California (unos 2,300 km). 

Debido a que el estudio de depredadores de este tamaño con estrategias reproductivas y de vida de largo plazo es complicado, solo acciones conjuntas nacionales pueden ayudar a completar la información tan necesaria para diseñar mejores programas de conservación a la escala que requieren animales de este tipo.

Desde 2012 iniciamos una estrategia nacional para estandarizar los métodos del monitoreo de las poblaciones de águila real en el país, incluyendo la península de Baja California, Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León, Zacatecas, Jalisco, San Luis Potosí, Guanajuato, Aguascalientes, Sonora, y Nayarit. Investigadores de instituciones como el Cibnor, IPICYT, las Universidades Autónomas de Nuevo Léon, Guanajuato, Baja California, y Antonio Narro,  Profauna y diversas ONGs se han involucrado en estos estudios con apoyos de nuestras instituciones y de la Conabio y Conanp.

Hemos encontrado que hay poblaciones aparentemente estables en su reproducción en Baja California, Chihuahua y Zacatecas; otras tienen problemas porque se denota una disminución y desaparición de parejas reproductivas, como en Nuevo León, y en zonas cercanas a actividad minera o zonas de explotación maderera, como en San Luis Potosí y Guanajuato. Se han detectado como amenazas reales para las poblaciones de águila real la pérdida del hábitat con la disminución de presas asociadas, la minería por su acceso a zonas remotas y en sitios preferidos para la anidación, los parques eólicos y turbinas, la electrocución y el envenenamiento.

Lo que nos interesa es generar un conocimiento sólido sobre la ecología de la especie y detectar con detalle las amenazas que enfrentará a corto, mediano y largo plazos para hacer propuestas de manejo y conservación en México; de esta manera, el público tendrá cada vez más conocimiento de la importancia de esta especie en los ecosistemas del país, de su problemática y se hagan estrategias de conservación para que podamos seguir contando con su presencia y sus servicios ambientales.

Es importante que se entienda el carácter de especie migratoria que comparte los ecosistemas de México y del norte del país. El águila real es el símbolo que aparece en nuestro escudo nacional; conservarla tiene que ver con apropiarse de la especie, hacerla nuestra. Nuestras investigaciones pretenden ayudar a este propósito.

* El doctor Ricardo Rodríguez Estrella es investigador titular del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) y nivel II del Sistema Nacional de Investigadores.

Crédito de la imagen: Gonzalo de León Girón.

 

Fuente: Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste.

 


Inicio | ¿Quiénes Somos? | Contacto | Ligas de interés

Instituto Politécnico Nacional 195, Playa Palo de Santa Rita Sur. 23096 La Paz, B.C.S. México
Tel: (52) (612) 123-8484 Ext: 3931

www.mexicoesciencia.com