Cómo funciona la ciencia. Entendiendo la “pasión”

18-07-2016



Fernando García Carreño. Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste*

 

Entre muchas otras formas, la ciencia funciona tratando de hacer entendibles fenómenos, términos o conceptos complejos a la sociedad. Hoy trataremos el término y concepto de la pasión.

La palabra pasión proviene del verbo latín patior que significa sufrir o sentir; el diccionario la define como una emoción, un sentimiento muy fuerte hacia una persona, un tema, una idea o un objeto.

La psicología cognitiva (la ciencia que estudia la cognición, esto es, los procesos mentales implicados en el conocimiento, desde la percepción, la memoria y el aprendizaje, hasta la formación de conceptos y razonamiento lógico) va más allá de definirla y no sólo la analiza; inclusive, la categoriza, lo que es importante para entenderla. 

En principio, la pasión es la energía que impulsa un proyecto o una tarea; tiene una función similar a la de inspiración. Cuando alguien se involucra en algo que le apasiona, pierde conciencia de circunstancias ajenas, se siente en control y el tiempo se detiene. Y esto puede tener una connotación positiva y otra negativa. 

Los psicólogos han estudiado la pasión por años y, recientemente, la han conceptualizado (generando una representación mental, la han explicado).

Hay diferentes condiciones de pasión, en especial, las denominadas “pasión harmoniosa” o positiva y la “pasión obsesiva” o negativa. El dicho sanciona: hay lobos vestidos de pasión (en el sentido de lobos vestidos de corderos); no por ser pasión, es necesariamente buena. 

Y es esto lo que aquí analizaremos. Para empezar, quien siente la pasión no distingue si es harmoniosa u obsesiva. Sólo piensa de sí como muy motivado y, por lo tanto, justifica su actuar. Aquí terminan las similitudes. Un apasionado harmonioso se involucra de manera intensa y puede concentrarse en detalles y controla la situación; está más intrínsecamente motivado. Los apasionados obsesivos se sienten controlados por el motivo de la pasión, no pueden controlar detalles, no se concentran.

Una manera de probar qué tipo de apasionamiento se está experimentando es mostrar la capacidad dejar la pasión, lo que está relacionado con la autoestima. La pasión obsesiva está relacionada con pobre autoestima y un ego (conciencia de la propia identidad) inestable. Los apasionados obsesivos tienen la capacidad de engañarse y creerse apasionados harmónicos.

La mercadotecnia usa a la pasión para vender sus productos y para atraer adictos a alguna actividad. ¿Recuerdan los slogans “Ponte la verde” y “Apasiónate”? Lo que están buscando estos vendedores es comercializar sus productos. Y funciona muy bien. Este negocio es de los mejores del mundo. La institución internacional que organiza el negocio y las que lo venden en nuestro país hacen fortunas que superan a productos internos brutos de la mayoría de los países. Y la riqueza genera poder y el poder corrompe. Algunos de los exdirigentes de la institución que organiza este negocio mundial están en juicio por soborno. 

En este ejemplo se apela a la pasión obsesiva y se busca infundirla en el consumidor. Y se caracteriza porque quien la padece no razona, acepta lo que le ofrecen y paga por ello. Esto, que ocurre en todo el mundo, en nuestro país es acrecentado. El pobre “Ángel de la Independencia” es víctima de ello.

Hay quien dice que los apasionados obsesivos del negocio que aquí menciono lo hacen por catarsis. Habrá que analizarlo en otra entrega; de momento, únicamente, comento que en, todo caso, es una catarsis muy cara.

* El doctor Fernando Luis García Carreño es investigador del Programa de Ecología Pesquera en el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) y miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Correo de contacto: fgarcia@cibnor.mx.

 

Nota del editor

Crédito de la imagen: Gobierno de la Ciudad de México.

 


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