La conquista del suelo

25-10-2016



Pedro Luna De la Torre, Diana Ahuatzin-Flores, Erick Corro, Tae Tanaami, Wesley Dáttilo, Lucrecia Arellano, Instituto de Ecología

 

Las hormigas son insectos sociales que se encuentran en todas partes, a pesar de que es muy común verlas, pocas veces les ponemos la atención que merecen. Su importancia va más allá de lo que podríamos imaginar. Así como los humanos dominamos el mundo de los vertebrados, las hormigas dominan el mundo de los insectos. Dada su gran relevancia, hoy en día hasta existe una disciplina en la biología que se dedica exclusivamente a su estudio, nombrada “Mirmecología” (del griego “myrmex”: hormiga; “logos”: estudio/tratado), ésta es completamente independiente de la Entomología, disciplina que se dedica al estudio de los insectos. 

Aunque viven en prácticamente cualquier ambiente, desde el suelo hasta las copas de los árboles, son habitantes del suelo por excelencia. En México, estos organismos están presentes en diversos ecosistemas que van desde las selvas tropicales y bosques templados hasta pastizales y zonas áridas. Tan sólo en la selva se estima que hay más de 8 millones de hormigas por hectárea de suelo y que, junto con las termitas, constituyen alrededor de una tercera parte de la biomasa animal total del mundo. 

Estos pequeños insectos logran realizar grandes proezas gracias a la organización social de sus colonias. Construyen verdaderas metrópolis subterráneas que pueden estar formadas por unas cuantas decenas hasta por millones de hormigas, esta actividad es comparable con cualquier ciudad construida por el hombre. Para la construcción de estas ciudades tienen que remover grandes cantidades de suelo, con este transporte de suelo modifican su ambiente de distintas maneras lo que les da el denominativo de “ingenieras del ecosistema”. Esto fomenta la oxigenación del suelo con la construcción de túneles y también contribuye al flujo de energía de los ecosistemas. 

El transporte de energía por hormigas es algo que vale la pena mencionar, al hablar de este transporte debemos visualizar los recursos que usan como pequeños paquetes de energía, estos paquetes pueden ser los invertebrados que cazan y recolectan del suelo o también semillas y plantas que dispersan o consumen.

Un ejemplo de ello son las hormigas cortadoras de hojas, que son consideradas como plagas en los cultivos, en las zonas ganaderas y hasta en los jardines de nuestras casas. Estas hormigas transportan los pequeños paquetes de energía desde el suelo hasta sus hormigueros, eliminando hasta el 15% de las hojas disponibles en las plantas dentro de las áreas donde tienen acción, lo que lleva a la aparición de claros en la vegetación, que las plantas jóvenes pueden aprovechar para desarrollarse. Esto ayuda a la redistribución de la energía que existe en un ecosistema modificando las propiedades del suelo haciéndolo más fértil y rico en nutrientes. Está comprobado que esta actividad puede promover un incremento en la biodiversidad de los ecosistemas.

Las hormigas no son habitantes exclusivos de ecosistemas “naturales” (como selvas, bosques, pastizales, etc.).. Estudios recientes han encontrado evidencia de que las hormigas realizan actividades que nos ayudan a mantener nuestras ciudades limpias, pues consumen mucha basura orgánica que producimos (por ejemplo, frituras de maíz, dulces y demás desechos de nuestra comida), también controlan plagas como las de cucarachas y otros insectos nocivos para el ser humano.

Evidentemente su función es mayor dentro de los parques que existen en las ciudades; razón por la cual es importante la conservación de estos sitios. Los parques funcionan como pequeñas “islas verdes”, estos espacios con vegetación que brindan condiciones propicias para la supervivencia de estos organismos y muchos otros, donde el efecto de la contaminación no es tan grave. Como mencionan en el libro “The ants of New York”, sin las hormigas las ciudades estarían cubiertas por excremento de perros, migajas de galletas y cadáveres de palomas. 

En el planeta hay unas 16,000 especies de hormigas registradas y en México se conocen alrededor de 1133 especies, lo que correspondería a un 7% de todas las especies de mundo. Veracruz es uno de los estados donde se tiene uno de los mayores registros de especies en el país (310 especies). Esto nos indica que aún hace falta mucho por investigar sobre las hormigas en el país, si aumentara el interés y el esfuerzo por su investigación, imaginen lo que se podría descubrir. 

Así que la próxima vez que veas hormigas ya sea en tu casa o en el campo, recuerda que son animales muy interesantes y que los beneficios generados por ellas son subestimados, pues muchas veces pensamos que por ser pequeñas no merecen nuestra atención. Así como en la fábula la chicharra aprendió algo del trabajo y dedicación de la hormiga, nosotros tenemos mucho que aprender sobre este grupo de insectos. 

 

Figura: Obreras de la hormigas. Atta mexicana en el suelo del Valle de Tehuacán, Puebla. (Foto: Pedro Luna)


Fuente: Instituto de Ecología.

 


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