Sin garantías legales para evitar su explotación industrial, los cristales de Naica “claman” por su preservación

01-03-2015



Una de las maravillas con las que cuenta México se encuentra al norte del país y es uno de los lugares que necesitan mayor atención para su preservación. Las minas de selenita, en especial la cueva de los cristales gigantes de selenita, en Naica, en el estado de Chihuahua, se ha convertido en uno de los descubrimientos geológicos más importantes del mundo y a partir de este 18 de febrero se muestra una exposición informativa en el museo Universum.

Durante la inauguración de la exposición temporal  Naica, viaje a la cueva de los cristales, llevada a cabo en el museo de ciencias Universum, Gonzalo Infante, director de C/producciones y de la película Naica, hizo una petición a que todos los mexicanos “empujemos un poco para que Naica se preserve. Es un lugar que legalmente no tiene alguna garantía; hay que hacer que estas leyes tomen en cuenta las cuevas y salga de manos de una explotación industrial. Hagamos que Naica sea de los mexicanos”, insistió.

Por su parte el coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, y director general de Divulgación de la Ciencia de la UNAM,  José Franco, explicó que esta exposición que cuenta con 36 fotografías y ejemplares de cristales de selenita de la colección Proyecto Naica y del Museo de Geología de la UNAM, es un trabajo en conjunto muy importante, que dio inicio hace 10 años y ahora muestra los grandes resultados.

La muestra incluye también trajes especiales que utilizaron los investigadores para el estudio de la cueva que se encuentra a 300 metros de profundidad, los cuales los protegían de una temperatura promedio de 50°C y una humedad de casi 100%, condiciones que no permiten que el ser humano sobreviva por más de dos horas en la cueva.

Con una longitud en promedio de 10 metros (el más grande mide 17 metros), un metro de espesor y un peso aproximado de 25 toneladas, estas formaciones han llamado la atención de investigadores debido a su tamaño, similar al de las vigas de una catedral. Estos cristales crecen a una velocidad de 60 micras –el grosor de un cabello–  en un siglo, el crecimiento más lento en un proceso mineral, lo cual significa que debieron empezar a formarse hace medio millón de años.

Al entrar a la cueva, el corazón del ser humano trata de abatir la temperatura del cuerpo, de los 50°C, intenta regresarlo a los 37°C; si no hay ventilación, el corazón acelera hasta colapsar. El equipo térmico que vestían los investigadores cuenta tubos de gel congeladas y con un equipo de respiración. También el lugar es completamente obscuro, por lo cual se requirió equipo de iluminación que llevó días en iluminar con el esfuerzo de los exploradores. En las fotografías se puede apreciar un cuarto que se desarrolló con aire acondicionado para que el explorador pudiera recuperarse, en el cual aún así, contaba al cuerpo recuperarse.

El proyecto Naica es la iniciativa de un grupo mexicano multidisciplinario integrado por científicos, técnicos, exploradores y artistas, que también participaron en la realización de la película Naica, la cual se proyectará durante las seis semanas que la exposición visitará el museo.

Carla Ramírez Torres

Fuente: Foro Consultivo Científico y Tecnológico. 21 de febrero de 2015.

 


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