Ciencia y Desarrollo: 40 años de divulgación científica

11-04-2015



Por Verenise Sánchez

México, DF. 26 de marzo de 2015 (Agencia Informativa Conacyt).- Fundada por el periodista Manuel Buendía, la revista Ciencia y Desarrollo (CyD) cumple este mes 40 años de divulgación científica y tecnológica en México.

Editada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la revista ha sido testigo de la evolución y principales hallazgos del quehacer científico, tecnológico y de innovación del país, manifestó Luisa Fernanda González Arribas, editora de dicha publicación.

Por sus páginas han pasado las plumas de científicos mexicanos como Miguel José Yacamán, Ana María Cetto Kramis, Renan Arcadio Poveda Ricalde, José Sarukhán Kermez y Antonio Lazcano Araujo, así como de los divulgadores Luis Herrera Estrella, Ana María Sánchez Mora y Sergio de Régules, entre otros.

De la mano de dichos investigadores y divulgadores, CyD ha buscado impulsar la cultura científica en el país y despertar en la población en general la curiosidad por conocer más sobre temas de ciencia y tecnología.

Cuatro décadas de promover la cultura científica

En entrevista, González Arribas, quien también es subdirectora de Enlace Institucional del Conacyt, subrayó que CyD fue pionera en el tema de divulgación de la ciencia en nuestro país.

“De todas las revistas de divulgación que actualmente se editan en México, es la que tiene más años en el mercado. Tiene cuatro décadas de editarse de manera ininterrumpida, lo cual es un gran logro para cualquier publicación, y más para una revista de divulgación de la ciencia y la tecnología que se realiza en una institución federal”, destacó.

Reiteró que aunque no existe un estudio reciente para conocer el impacto que la revista ha tenido a lo largo de su trayectoria, esta publicación tiene una fuerte tradición dentro y fuera de la comunidad científica, y eso se puede ver por comentarios que hace la gente en ferias de libros y en las propias redes sociales, así como por las disposición que los investigadores tienen para colaborar en CyD.

“Es muy aventurado hablar del impacto sin un estudio, pero sí te puedo decir lo que he visto a lo largo de mi experiencia. En ferias de libros me ha pasado que la gente se acerca a nuestro stand y me platican ‘a mí me compraban Ciencia y Desarrollo cuando estaba en la preparatoria, y de ahí me interesó la ciencia y por eso ahora soy científico’. Quizá esta no es una medida muy objetiva, pero nos da una idea del tipo de impacto que puede tener esta publicación”, comentó.

Reiteró que aunque no es el objetivo primordial de la revista fomentar vocaciones científicas o tecnológicas, sí ha tenido este tipo de efectos que no estaban planteados en un inicio.

Una revista incluyente

González Arribas destacó que hay dos principales razones por las que quizá CyD ha tenido gran impacto. La primera es porque se trata de una publicación incluyente, es decir, en la que puede colaborar cualquier persona con habilidades para comunicar, ya sea científico, tecnólogo, o divulgador de la ciencia.

“Cualquier persona puede escribir en la revista; nosotros no evaluamos su profesión o su grado académico, no importa si el autor está cursando licenciatura, maestría o doctorado, o si tiene 20 años de experiencia o cinco, lo que importa es el contenido del texto y cómo está redactado”, dijo.

Asimismo, otra cualidad que ha respaldado a la revista es la información fidedigna y confiable que se publica en sus páginas; y para ello, todos los artículos pasan por dos filtros: uno técnico y otro editorial.

“La evaluación técnica para nosotros es muy importante porque, aunque no sea un revista científica, necesitamos estar seguros de que el contenido que publicamos es actual y correcto” y para ello, un especialista en el tema del artículo lo revisa y dictamina, indicó.

Se realiza un dictamen ciego, es decir, el dictaminador no conoce el nombre del autor del texto y el autor nunca sabe quién fue su dictaminador; esto es para asegurar la objetividad de la evaluación, ya que hay ramas de la ciencia en las que hay muy pocos investigadores y es probable que se conozcan entre ellos, explicó.

Detalló que una vez que los artículos aprueban la evaluación técnica, se les realiza un dictamen editorial en el cual se toma en cuenta que el texto esté redactado de manera legible.

“Aunque muchos investigadores tienen la buena intención de colaborar con nosotros, no todos dominan la escritura para lograr una comunicación efectiva”, dijo. Sin embargo, esto no es ningún impedimento para publicar, ya que la mayoría de las veces los autores están dispuestos a trabajar sus textos junto con los editores, indicó.

Del papel al mundo digital

A lo largo de estas cuatro décadas, Ciencia y Desarrollo ha registrado modificaciones importantes que responden a la evolución que han tenido los medios de comunicación durante su tránsito a la era digital, comentó González Arribas.

“Creo que el cambio más visible que ha tenido la revista es en el lenguaje. En un principio tenía artículos más técnicos con muchas fórmulas, que no necesariamente comprendía del todo un ciudadano no especializado en la rama de la ciencia que se abordaba en el artículo”, apuntó.

También ha evolucionado en cuanto a formato, diseño, número de páginas, secciones y tiraje. Actualmente tiene un tiraje de cinco mil ejemplares, además de la aplicación para dispositivos móviles que, al mes de enero de este año, había registrado poco más de 19 mil descargas.

Destacó que a raíz de la revolución digital de los medios, la revista poco a poco ha incorporado material interactivo para responder a las características y demandas propias de estos.

“La tendencia ahora es ir agregando secciones y materiales digitales. Las versiones digitales te permiten muchas otras cosas que el papel no, como material multimedia en audio y video, lo cual nos ha permitido llegar a otro público”, principalmente a niños y jóvenes, explicó.

La inmersión al mundo digital también le ha permitido a CyD conocer más e interactuar mejor con su público, comentó la editora: “Gracias a los medios digitales obtenemos retroalimentación de manera inmediata; en las redes sociales uno se da cuenta del impacto que tienen los temas que abordamos, ya sea por los comentarios o número de likes, visitas y veces compartidas”.

Señaló que aunque la tendencia son las plataformas digitales, no tienen planes de desaparecer la versión impresa: “Por lo pronto van a coexistir ambas ediciones hasta que la industria editorial lo permita”.

Aunque reiteró que lo importante no es el soporte, no importa si es en papel o en un medio electrónico: lo relevante es la esencia y calidad con la que se siga comunicado los principales avances científicos y tecnológicos del país.

Fuente: Agencia Informativa Conacyt. 26 de marzo de 2015.

 


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