René Drucker: un investigador emérito que soñaba con ser un gran deportista

31-05-2015



Por Armando Bonilla

México, DF. 26 de mayo de 2015 (Agencia Informativa Conacyt).- Luego de cruzar el largo pasillo que dirige a su oficina y laboratorio en el primer piso del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es posible visualizar al doctor René Drucker Colín, quien aguarda sentado en una amplia oficina y donde lo primero que salta a la vista es la gran cantidad de documentos sobre su escritorio, entre los cuales se mezclan una gran cantidad de libros científicos.

No obstante, el serio y formal ambiente que se percibe desde afuera se rompe al cruzar la puerta y toparse con un gran collage de fotografías que atesoran momentos de juventud del doctor, vivencias personales e incluso su roce con importantes personajes de la vida nacional; la gran colección de imágenes abarca cuando menos dos de las cuatro paredes que componen la oficina donde por más de 46 años el investigador ha materializado su labor en el mundo de la ciencia.

Esbozando una ligera sonrisa en su rostro y en un tono hilarante, el doctor contó: “De todas esas fotos que usted ve ahí, ninguna es tomada por mí, todas esas fotos me las regalan, cuando me dan una foto la pego ahí. Tengo muchas de mis hijas pero yo ni soy fotógrafo, ni tengo cámara, en realidad me da flojera tomar fotografías; entonces, todas esas que están ahí son fotos que me han regalado”.

Incluso, ahora con un timbre de complicidad, esa complicidad que se usa cuando se contará una broma mayor, el doctor Drucker Colín relató el origen de una de las fotografías más llamativas para cualquier visitante la cual, aun cuando se trata de las imágenes de menor tamaño, salta a la vista porque en ella aparece el doctor acompañado del expresidente Carlos Salinas de Gortari.

“Aquí hay una especie de popurrí de mi vida, a lo largo de mis años y con diferente gente, que considero amigos o conocidos. Por ejemplo, ahí me da un premio un hombre [...] que se llama Salinas. Pero bueno, no estoy con él porque seamos amigos, sino porque me entregó un premio de los que he tenido”, relató para luego precisar que en el mundo de fotografías se encuentran algunas con otros personases como Cuauhtémoc Cárdenas, entre otros.

El apasionado deportista que terminó en la ciencia

La gran cantidad de fotos que resguardan su oficina y que dan testimonio de su vida personal no son el único reflejo del lado más humano del investigador, quien también es considerado uno de los divulgadores de ciencia más destacados en la actualidad, pues a pregunta expresa de cómo es que descubrió su vocación científica manifestó que nada tiene que ver con la historia de muchos colegas de profesión, quienes descubrieron su afición y vocación desde pequeños.

En medio de una carcajada, seguro por algún recuerdo hilarante para el doctor, explicó: “Siempre me hacen esa pregunta pero siento que no la puedo contestar porque siempre esperan que diga ‘cuando era chico me gustaba estudiar las hormigas, o la biología me fascinaba’; pero la realidad es que yo era bastante flojo en la escuela, me interesaban mucho los deportes y estaba más inclinado por practicarlos; bueno, en realidad como muchos jóvenes a esa edad. De verdad creo que hay pocos jóvenes que a temprana edad ya tienen una idea clara de lo que quieren hacer”.

No obstante, el doctor realizó un pequeño paréntesis para contar lleno de orgullo que una de sus cuatro hijas le dijo a los seis años que ella quería ser cirujana plástica, que a los 10 años le volvió a repetir ese mismo deseo, y que hoy en día es cirujana plástica y reconstructiva que labora en el Instituto Nacional de Cancerología. “Según me dicen, y no lo digo porque sea mi hija, es una excelente cirujana”, aseguró.

Al retomar la conversación de su caso, dijo: “La mayor parte de los jóvenes la verdad que no tenemos una idea de qué vamos a ser, qué queremos, y nuestro destino siempre tiene que ver un poco con casualidades. Y yo casualmente me convertí en investigador y divulgador de la ciencia”.

La anécdota que cambió su vida

“Cuando salí de la preparatoria decidí que ya no quería estudiar y me puse a trabajar; también lo hice por razones familiares. Un día, después de dos años de haber comenzado a trabajar y de creer que iba a conquistar el mundo con trabajo que no requería que yo estudiara, me reuní con unos amigos en un restaurante”, relató.

En aquella ocasión, recordó el doctor con un tono de voz que refleja la dureza de la enseñanza, uno de sus amigos que ya era un señor y que le platicó parte de su vida, le preguntó cuánto ganaba, a lo que él respondió que 3 mil pesos. Acto seguido, el amigo le dijo lastimosamente: “Eso gano yo que tengo dos hijas”, y de ahí la plática siguió por esa línea.

“Escuchando yo a ese señor, que era mi amigo, pensé: ‘yo no quiero ser ese señor’, y entonces al salir de ahí decidí que me pondría a estudiar. Ese evento me hizo entrar a la universidad, durante la cual tuve problemas porque tenía que estudiar y trabajar, pero finalmente se sortearon las cosas y pudimos terminar”, comentó.

Recordó que una vez concluida la carrera de Psicología en la UNAM, él quería tratar pacientes y enfermos, y entre sus objetivos no estaba dedicarse a la investigación; sin embargo, por azares del destino conoció a un brillante neurofisiólogo mexicano que hacía investigación y que lo aceptó para trabajar con él.

“De ahí en adelante decidí que quería ser neurocientífico y orienté todos mis esfuerzos hacia eso. Mi incursión a la ciencia fue un poco de manera casual, en la vida no hay eventos que te inducen a terminar siendo lo que eres, a veces escoges bien y a veces mal; en mi caso, creo que escogí bien”, manifestó.

Formación académica y profesional

Luego de estudiar la carrera en la UNAM, René Drucker realizó sus estudios de Maestría en Psicología en la Universidad del Norte de Illinois, Estados Unidos. También cursó el Doctorado en Fisiología en la Universidad de Saskatchewan, Canadá.

Asimismo, cuenta también con una serie de posdoctorados y estancias en diferentes instituciones académicas, entre las que destacan la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA); el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia; la Universidad Von Humboldt de Alemania; y la Universidad de Saskatchewan, Canadá, entre muchas otras.

Dicha formación le ha valido, además de un sin fin de publicaciones científicas de su trabajo, alcanzar el grado de investigador emérito en la UNAM, y también tener el mismo grado dentro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

El esfuerzo materializado en trabajos de investigación

A lo largo de su amplia trayectoria profesional, René Drucker ha trabajado en diversas líneas de investigación, las cuales han arrojado importantes hallazgos científicos. En voz del propio doctor, todos sus trabajos son importantes para él; no obstante, reconoce que hay uno en particular que posiblemente es el de mayor impacto a nivel mundial.

“Mis temas de investigación son el sueño o la biología del sueño, así como las enfermedades neurodegenerativas, en particular la enfermedad de Parkinson. Nosotros fuimos los primeros en el mundo que realizamos los trasplantes neuronales en la enfermedad de Parkinson”, relató.

Al respecto, el investigador ahondó: “El trabajo que publicamos de los trasplantes en los pacientes con enfermedad de Parkinson tuvo una repercusión mundial; yo no se si sea el artículo que más orgullo me genere, pero ciertamente es el que más difusión mediática tuvo; pero bueno, al final es un poco difícil escoger los trabajos más importantes, en realidad creo que todos los trabajos que uno publica son fundamentales porque la única función que realmente tenemos los científicos es generar nuevos conocimientos”.

Otros experimentos

Drucker Colín reveló durante la charla con la Agencia Informativa Conacyt que actualmente investiga en torno a la narcolepsia, padecimiento del sueño durante el cual los enfermos (despiertos), sin pasar por las fases transitorias del sueño, caen en la etapa más profunda y sufren cataplexia, que no es otra cosa que la pérdida del tono muscular, es decir, se duermen súbitamente y pierden el control muscular al mismo tiempo.

Durante dicho proyecto, agregó, se está probando una estrategia similar a los trasplantes realizados para la enfermedad de Parkinson. “Esa enfermedad (narcolepsia) es causada por la ausencia de unas neuronas en el sistema nervioso, en la zona llamada hipotálamo lateral, donde se produce un péptido llamado orexina. La ausencia de orexinas produce narcolepsia”, detalló.

Al respecto, añadió que actualmente están trabajando en el posible trasplante de neuronas orexinérgicas para impedir que los pacientes con narcolepsia sufran la cataplexia. “No curaríamos la enfermedad, actualmente eso no es posible, pero sí evitaríamos un síntoma que produce otro tipo de accidentes que ponen en riesgo la integridad del enfermo”, aclaró.

Finalmente, el doctor explicó que otros trabajos que ha desarrollado mucho en los últimos años son los que tienen que ver con las cualidades terapéuticas de la nicotina, principalmente en dos enfermedades: párkinson y depresión.

“Por un lado, existen estudios epidemiológicos que revelan que hay menos prevalencia de párkinson en la población fumadora que en la no fumadora. Ante ello, hemos administrado la nicotina como medicamento contra el párkinson y hemos tenido resultados muy positivos”, relató.

“(Respecto a la depresión) lo que hemos demostrado en el laboratorio es que la administración de la nicotina estimula la producción de la serotonina, que es la sustancia que tiene que ver con la depresión (…) La nicotina estimula la generación de la serotonina y por ello es un buen medicamento contra la depresión”, manifestó. 

Fuente: Agencia Informativa Conacyt. 26 de mayo de 2015.


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