Hacia un antiveneno de alacrán con anticuerpos de humanos

06-05-2014



El doctor Lourival Domingos Possani Postay, investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, adscrito al Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del Instituto de Biotecnología, forma parte del equipo que trabaja en una nueva generación de antivenenos de alacrán más eficientes y específicos para aplicar en humanos cuando hay alguna picadura.

“En lugar de que la vacuna sea de origen de caballo, lo estamos haciendo de origen humano; para ello, creamos un banco con ADN (ácido desoxirribonucleico) de humanos y a partir de ahí hemos aislado anticuerpos que reconocen las toxinas de los venenos de alacranes”, comentó el integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.

La investigación ya se encuentra patentada y el equipo, cuyo titular es el doctor Baltazar Becerra junto con Lidia Riano y estudiantes, se encuentra a la espera de la autorización de la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios en México, la Food and Drug Administration de Estados Unidos y otros organismos de Europa para poder realizar los ensayos clínicos en seres humanos.

El doctor Possani Postay comentó que para poder llevar a cabo los ensayos clínicos están buscando una compañía farmacéutica que contribuya con el financiamiento ya que “es muy caro. Se deben contratar a voluntarios que acepten aplicarles el antiveneno, ver si no es tóxico, si no lo es, se inyecta el veneno de alacrán y posteriormente se vuelve a inyectar el antiveneno. Supongo que el proceso tardará de 5 a 10 años más”, señaló.

Anteriormente se llevaron a cabo pruebas preclínicas, las cuales implican realizar estudios farmacológicos, toxicológicos y bioquímicos. Primero se busca entre más de 10 mil moléculas a uno o dos con efecto terapéutico; una vez identificadas, se ensaya con ratones, perros y hasta primates. Se hacen pruebas comparativas con otros fármacos similares, se estudia el efecto del medicamento desde que se ingiere hasta su eliminación total del organismo, y se analizan los efectos secundarios continuando con todo un procedimiento.

El investigador colaboró en la determinación de la estructura y la función de las proteínas presentes en el veneno de alacrán que causan daños en las personas. “Estudiamos los eventos moleculares asociados al efecto de la toxina, dónde se pegan en el organismo y por qué causan el daño que causan, para poder encontrar posibles aplicaciones farmacológicas”, dijo.

¡Alacrán a la vista!

No todos los alacranes o escorpiones son venenosos. En el mundo existen cerca de mil 500 especies diferentes, en México hay más de 240, de las cuales sólo 8 son peligrosas. Éstas se han identificado en los estados colindantes con el océano Pacífico, desde Sonora hasta Oaxaca y en las entidades de Morelos, Estado de México y Guanajuato; las especies de alacranes que viven en las zonas limítrofes con el Golfo de México no son peligrosas.

Se pueden distinguir fácilmente las especies dañinas. El investigador especializado en bioquímica apuntó que “el alacrán peligroso es de color amarillo claro o color paja, es conocido como alacrán güero. Tiene manchas oscuras en el dorso que le dan un aspecto rayado. El veneno del alacrán rojizo de Nayarit, llamado Centruroides noxius, es el más potente de todos los alacranes de México; los escorpiones negros no son peligrosos para los humanos”.

Los arácnidos de interés farmacológico son los alacranes del género Centruroides que pertenecen a la familia Buthidae. El grupo de trabajo del doctor Possani ha contribuido con la identificación de las toxinas noxiustoxina y ergtoxina, y los antibióticos adrurina y escorpina. Possani ha registrado 79 patentes de invención en el tema de antivenenos.

Las últimas cifras que ha publicado la Secretaría de Salud indican que entre los años de 2006 y 2011 en promedio se presentaron 281 mil 72 casos de intoxicación por picadura de alacrán. La mortandad promedio fue de 209 defunciones por no haber acudido al médico a tiempo para aplicarse el antiveneno.

El Alacramyn, la vacuna que se emplea actualmente, “se hace inyectando a caballos con pequeñas dosis de veneno de tres especies de alacranes peligrosos, cuando los caballos generan anticuerpos neutralizantes se procesa el suero, el cual consiste en aislar la inmonuglobulina, es decir, los anticuerpos que reconocen a las toxinas, posteriormente son tratados con enzimas que permiten envasar el segmento del anticuerpo que sí sirve”, explicó el científico.

FuenteAcademia Mexicana de Ciencias. Boletín AMC/159/14. México, D. F., 06 de mayo de 2014.


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