Las humanidades y las ciencias sociales en Ciudad Universitaria

09-05-2014



Humanistas y científicos sociales resaltaron la importancia evolutiva de sus respectivas áreas en los 60 años de existencia del campus central de la UNAM, en sus intervenciones en la mesa redonda La Investigación en Humanidades y en Ciencias Sociales en la Ciudad Universitaria.

Héctor Fix-Zamudio, Olga Elizabeth Hansberg Torres, Miguel León-Portilla, María Luisa Rodríguez-Sala y Elisa Vargaslugo Rangel, de los institutos de investigaciones Jurídicas, Filosóficas, Históricas, Sociales y Estéticas, respectivamente, así como Germán Viveros Maldonado, de la Facultad de Filosofía y Letras, pusieron de relieve aspectos del comienzo de esas entidades en las nuevas instalaciones de Ciudad Universitaria.
 
En el Teatro Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura, Fix-Zamudio recordó que en 1956 se puso en contacto con el Instituto de Derecho Comparado de la Escuela Nacional de Jurisprudencia. “Me incorporé en 1964 de tiempo completo, entonces había seis o siete investigadores por contrato que se encargaban de recoger material y hacer reseñas, entre otras tareas”.
 
Ese Instituto, dijo, tenía una situación privilegiada en cuanto a la formación de un archivo jurídico y, desde un principio, empezó a catalogar revistas, libros y leyes.
 
La mencionada instancia universitaria, apuntó, estuvo ubicada en la Torre de Humanidades, instalaciones incómodas y mal orientadas, pues “era un sauna en la mañana y uno en la tarde, aquello fue difícil. Desde luego, pudimos crecer un poco. Me tocó la suerte no deseada de ocupar la dirección cuando Molina Pasquel se fue a la Secretaría de Relaciones Exteriores; me correspondió la tarea de organizar el Instituto y empezamos a crecer a partir de 1956”.
 
Periodo difícil
 
En su momento, Hansberg Torres indicó que en 1945 el entonces Centro de Estudios Filosóficos se convirtió en una entidad autónoma, es decir, el director fue nombrado por la Junta de Gobierno. Sin embargo, mantuvo el nombre hasta 1967, año en que adquirió el de Instituto de Investigaciones Filosóficas.
 
En 1945, prosiguió, el Centro pudo establecer una incipiente biblioteca y además recibió un donativo de la Fundación Rockefeller, que permitió otorgar becas a profesores para que se dedicaran a escribir una obra o traducirla. Era un periodo difícil, pues tanto profesores mexicanos como españoles debían impartir clases en varias universidades y hacer traducciones para ganar un salario digno; “eran épocas bastante heroicas”.
 
De acuerdo con Fernando Salmerón, añadió Olga Hansberg, “al trasladarse a CU, la Universidad inició una fase de institucionalización de la enseñanza filosófica, el nombramiento de los primeros investigadores permanentes, la ampliación de la biblioteca y la creación de series de publicaciones y revistas, algunas de ellas continúan hasta la fecha”.
 
Salmerón escribió que entonces eran nueve investigadores de planta y ocho trabajaban de tiempo completo, entre ellos Eduardo García Máynez, Eli de Gortari, Leopoldo Zea, Miguel Bueno y Alejandro Rossi. Actualmente, el Instituto cuenta con 43 investigadores, 16 de ellos mujeres, es mucho más variado y maduro.
 
Para realizar sus investigaciones, los jóvenes académicos tienen una magnifica biblioteca, quizá la mejor de Hispanoamérica. “Con sus altas y bajas, en estos 60 años se ha avanzado, parte del secreto ha sido un programa intenso de formación de jóvenes, un sistema de evaluación riguroso, la planeación cuidadosa y la asignación de nuevas plazas”, precisó.
 
La legión extranjera
 
Por su parte, León-Portilla rememoró que él estuvo vinculado al campus universitario desde antes de su inauguración, pues aquí hubo una feria de la industria alemana, a la que acudió como intérprete para la empresa en la que laboraba.
 
En 1957 ingresó como profesor de la Facultad de Filosofía y Letras y “pronto fui director del Instituto de Investigaciones Históricas, una entidad pequeña, con un solo piso de la Torre de Humanidades; posteriormente, se nos destinaría otro más, pero imaginen ¿qué biblioteca podría haber ahí?”.
 
Había un conjunto de investigadores que se les denomina la “legión extranjera”, todos eran de otros países: Juan Pedro Bosch Gimpera, Juan Comas, Santiago Genovés y Mauricio Suárez, entre otros. “Por otra parte, habían ingresado especialistas del área de antropología como Eduardo Noguera, los demás eran historiadores, dispersos, una cosa rara”.
 
Poco a poco, el Instituto se consolidó, al formar especialistas de calidad como Álvaro Matute, Roberto Moreno de los Arcos y otras personas muy capaces; también se creó una sección de antropología que dio origen al Instituto de Investigaciones Antropológicas.
 
Extraordinaria vivencia
 
En su oportunidad, Rodríguez-Sala consideró que traer a la memoria los 60 años de historia del Instituto de Investigaciones Sociales en Ciudad Universitaria “no es un ejercicio de nostalgia, es una extraordinaria vivencia compartida con valiosos colegas y colaboradores”.
 
La época que le tocó vivir en esa instancia académica, relató, fue de una formación cotidiana y acumulación de experiencias, pues los estudiantes que realizaban tesis de licenciatura no sólo trabajaban en sus proyectos, “sino también en otras tareas que nos encargaron”.
 
En el acto moderado por Lourdes Chehaibar Náder, directora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Rodríguez-Sala refirió que los primeros investigadores que ingresaron a ese Instituto fueron contratados con plazas académico-administrativas, como bibliotecarios.

Fuente: Gaceta UNAM. Autora: Guadalupe Lugo, 5 de mayo de 2014

URL: http://www.gacetadigital.unam.mx/index.php/academia/2759-las-humanidades-y-las-ciencias-sociales-en-ciudad-universitaria


Inicio | ¿Quiénes Somos? | Contacto | Ligas de interés

Instituto Politécnico Nacional 195, Playa Palo de Santa Rita Sur. 23096 La Paz, B.C.S. México
Tel: (52) (612) 123-8484 Ext: 3931

www.mexicoesciencia.com