Sergio de la Rosa: el arte en contra de la extinción

13-11-2015



Por Alan Gómez Mayén

México, DF. 2 de noviembre de 2015 (Agencia Informativa Conacyt).- Sergio De la Rosa siempre quiso ver un mamut caminando en la tundra, desde niño le fascinaba la fauna que no sobrevivió a la gran extinción del Pleistoceno. "Incluso antes de iniciar la primaria hacía pequeñas representaciones de animales con papel y plastilina, los tenía para mí. Mi pequeño zoológico. Ahora que tengo ciertos conocimientos artístico-plásticos y algunas herramientas tecnológicas sigo haciendo lo mismo, aunque la escala puede ser mayor. Cuando los recreo puedo acercarme un poco más a ellos". 

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, este joven artista, quien se ha convertido en uno de los creadores más reconocidos en la museografía y la divulgación científica de la paleontología en nuestro país, habló de su trayectoria y su proceso de creación artística. 

En su juventud, Sergio De la Rosa Martínez tuvo que elegir entre dos caminos distintos para continuar con su preparación universitaria: el estudio de la vida o el del arte. Se decidió por el segundo. "Cuando estaba en la prepa me pasaba por la cabeza estudiar biología, pero mis intereses plásticos eran muy fuertes, por lo que quise potenciarlos y pensaba que tarde o temprano podría unir ambos mundos de alguna forma. Ya en la escuela de artes, los maestros y los planes de estudio tienen cierta tendencia a enfocarse en aspectos un tanto más puros del arte contemporáneo. Entonces durante mi formación pude disfrutar de este mundo. Realicé piezas abstractas, expresionistas, minimalistas, etcétera. Aún lo hago, pero en cuanto egresé de la escuela comencé a abordar plásticamente algunos aspectos biológicos del mundo que siempre me atrajeron. Toda mi niñez transcurrió entre libros de naturaleza y vida silvestre. Yo quería seguir ese camino", explicó el artista, egresado de la carrera de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

En 2010, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) lo reclutó para crear un proyecto que ya se ha convertido en su carta de presentación. "Trabajaba momentáneamente para el Museo de Historia Natural de Toluca, donde hice uno de mis primeros trabajos profesionales con una exposición que abordó la vida de la mariposa monarca. Úrsula Cotero, historiadora de arte y directora del recinto en aquel entonces, amablemente me contactó con el doctor Carlos Galindo Leal, director general de Comunicación de la Ciencia en Conabio, a quien mostré numerosos trabajos que hice cuando salí de la carrera para el Rewilding Institute, en Estados Unidos. Afortunadamente, al doctor Carlos Galindo le resultó interesante. Fue entonces que creamos un calendario, carteles, el sitio México en la Edad de Hielo y entre otras cosas, un extenso artículo y portada para la revista National Geographic en español, publicada en diciembre de 2012".

El Rewilding Institute es una ONG dedicada a la conservación y reintegración de especies en peligro de extinción, así como de los nichos ecológicos amenazados de Norteamérica. De la Rosa colaboró con ellos en un intento por buscar su camino como artista en ciernes. "Entré con el objetivo de apoyar a esta organización que, como muchas organizaciones ambientalistas, batallan con los recursos. Yo estaba recién salido de la escuela de artes, quería hacer lo que tanto me atrae, que es trabajar con el tema de la vida silvestre, así que los apoyé regalándoles algunas imágenes, esperando que el trabajo rindiera frutos en la conservación de la vida silvestre".

Con este proyecto, De la Rosa empezó a experimentar con la tecnología digital, que no fue tan extensa en su formación como artista. Hoy, sus creaciones son fruto de un trabajo muy dinámico, que no lleva una secuencia recurrente.

"En ocasiones hago algunos dibujos a lápiz, y luego los digitalizo para intervenirlos, pero con frecuencia parto directamente del software de edición de fotografía. Comienzo buscando imágenes de esqueletos montados en museos para elegir la pose. Los contrasto con imágenes de animales similares actuales, que estén en una posición semejante. Trabajo las texturas, la forma, la posición. Algo muy importante es analizar la corpulencia de los huesos, para hacer inferencias acerca del posible tamaño que debería tener la musculatura sujeta a dicha estructura ósea. Me he preocupado en hacer un uso frecuente de la tecnología. Las posibilidades que ofrece son tremendas y siguen mejorando. Los programas actuales permiten realizar cosas que antes demoraban bastante. Pero no basta tener las herramientas a la mano, hace falta mucha paciencia pero principalmente pasión por el trabajo y la temática".

Debido a los temas biológicos y paleontológicos, el apoyo de los especialistas es necesario para corregir o precisar aspectos de cada proyecto. "Hay ciertas licencias que se puede dar un artista, yo procuro usar la anatomía comparada para entender las especies que me propongo crear, pero siempre es importante apoyarte en la investigación de los que saben. Yo tengo a mi paleontólogo de cabecera: el doctor Joaquín Arroyo Cabrales, un investigador muy prolífico del INAH, quien constantemente se encuentra en excavaciones, investigaciones y tiene numerosas publicaciones sobre especies mamíferas vivas y extintas. En cuanto a aves, el doctor Eduardo Corona actualmente me apoya para la creación de ilustraciones de aves prehistóricas. En fechas recientes, junto a mi esposa, la también artista plástica Reyna Luz Jasso Maya (Majarelu), realizamos numerosas piezas en escala natural. Estamos trabajando en un tiburón muy grande que pronto podrán ver en cierto museo de México", afirma con suspenso el artista, quien relata que le han solicitado revelar poco acerca de  este proceso creativo.

Por el momento, las piezas escultóricas de Sergio y su esposa, que ya están finalizadas, pueden observarse en el Museo de la Prehistoria Parque Dos Ojos de Quintana Roo y en el Museo del Desierto, en Coahuila, especies como el Stegomastodón o elefante sudamericano y su pariente cercano el Cuvieronius, que desde el 2014 ya son parte de la impresionante colección del Museo del Desierto.

Al igual que las ilustraciones de Sergio, estos gigantes del Pleistoceno que se recrearon en tamaño natural o escala 1:1, destacan por su realismo y detalle. "Siempre me gustó trabajar la escultura en las distintas técnicas. En la escuela me enamoré de los diversos materiales: los metales, piedra, madera. Desde entonces disfruto el reto de batallar, del forcejeo, pero también de aprovechar lo noble incluso del acero, por ejemplo, que es de lo más frío y rígido. Es una gran satisfacción ver reflejada tu idea original en el resultado, o encontrar otra en el proceso. Finalmente es lo que me gusta y sé hacer, lo que puedo ofrecer: mis habilidades plásticas, digitales, mis posibilidades artísticas, para ponerlas al servicio de la comunicación de la ciencia, claro que sí", concluye el creador.

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Con la colaboración de Sergio De la Rosa, Fabricio Feduchy realizó la serie documental homónima México en la Edad de Hielo estrenada en abril de 2015 en el Canal Once del Instituto Politécnico Nacional.

Para conocer más del trabajo de Sergio De la Rosa y su esposa Reyna Luz Jasso puedes visitar las redes sociales de Arte Nómada Sermaja.

Fuente: Agencia Informativa Conacyt, 2 de noviembre de 2015.

 


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