Los peligros de los medicamentos milagro

25-01-2016



Por Joel Cosío

La Paz, Baja California Sur. 18 de enero de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Para el doctor Fernando García Carreño, investigador del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) y miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), una de las principales problemáticas en la sociedad mexicana es la cultura de la pseudociencia en el comercio de medicamentos conocidos como milagrosos.

Así lo afirmó el investigador durante su conferencia Conocer para decidir, ciencia para vivir mejor, un esfuerzo de divulgación del Cibnor que busca incidir en la sociedad con conocimiento científico que permita tomar decisiones en múltiples aspectos de la vida.

Los medicamentos pseudocientíficos se basan en creencias, prácticas, conocimientos y metodologías no establecidos dentro de la ciencia, su supuesto beneficio para la salud no está comprobado científicamente y en ocasiones pueden constituir un riesgo para la salud; sin embargo, sus promotores reclaman el carácter de científico para esas sustancias.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el doctor García Carreño, con más de 30 años de trayectoria en la investigación especializada en biotecnología marina, compartió algunas reflexiones sobre la pseudociencia y la ciencia en la salud.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Por qué algunas personas recurren a los productos “milagrosos” que no cuentan con el aval científico?

Fernando García Carreño (FGC): La sociedad está muy acostumbrada a preferir este tipo de formas de solucionar sus problemas, que acercarse a la ciencia, y esto es natural; la ciencia tiene poco, no es fácil encontrar información, no es fácil asimilarla y por eso nosotros estamos tratando de hacerles fácil interpretar qué es, cómo es, cómo se pudiera usar conocimiento científico, sin ser científico. Estas personas que fabrican y venden productos “milagrosos” se benefician de la ignorancia de las personas y de su necesidad de resolver un problema de salud, las personas se acercan a ellos, han oído sobre los medicamentos y también hay que aceptar que hay personas que no tienen acceso a médicos, por eso es que recurren a veces a este tipo de tratamientos, de curaciones mágicas.

AIC: ¿Por qué se consideran los tratamientos “milagrosos” como parte de la pseudociencia?

FGC: Esos tratamiento mágicos, cuando los ofrecen solamente cuentan los éxitos: la niña que se curó o la abuelita, etcétera, pero no cuentan los fracasos. Ellos nunca nos dicen cuántas personas tomaron el tratamiento y no se aliviaron e incluso murieron, y en ciencia contamos todo, hacemos estadísticas; en ciencia no hacemos anécdotas, obtenemos datos, incluimos grupos de cientos de personas en muchos lugares y vemos cómo reaccionan al tratamiento y nunca hemos dicho que el 100 por ciento se alivia porque eso no es posible, hay individualidad, las personas responden diferente a los tratamientos.

AIC: ¿Por qué es peligrosa la pseudociencia de los medicamentos para mejorar la salud?

FGC: Primeramente tienen que tener cuidado con estos medicamentos y tratar de acercarse a los médicos, por fortuna está el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Seguro Popular en donde pueden tener el tratamiento que en la actualidad se ofrece y son maravillosos. Los medicamentos pueden o no ayudar en la salud, eso es irrelevante, lo que sí hacen es “adelgazar” la cartera, todos los productos que se ofrecen tienen un costo muy por encima del beneficio que dan.

El principal problema es comprar productos “milagrosos” que a veces no hacen ni bien ni mal, pero a veces hacen mal porque contrarrestan el efecto de un tratamiento médico, por ejemplo hay antibióticos que fastidian la bacteria que queremos matar, afectando un metabolismo que normalmente funciona a través de una vitamina, entonces, en ese caso en particular si tomamos el antibiótico y la vitamina, no va a funcionar el antibiótico, por eso cualquier producto milagroso que quiera tomar la persona debe de consultarlo con el médico para cerciorarse que no contrarresta un tratamiento.

AIC: ¿Cómo la ciencia en la salud ha aumentando la expectativa y calidad de vida?

FGC: La mayoría de los programas, noticieros, documentales, que se llaman Ciencia y Tecnología, 99.9 por ciento de las veces son tecnología, nos hablan del auto más eficiente, del tratamiento tal, del aparato aquel que inventaron en Japón, eso es tecnología y está bien, la principal salida de la ciencia es la tecnología; desde que se inventó fue con la idea de resolver problemas de los humanos, pero la ciencia per se también tiene beneficios, por ejemplo lavarse las manos es un hecho científico que ha ayudado mucho más que cualquier tecnología que se puedan imaginar y eso ha repercutido en la expectativa de vida de los humanos.

AIC: ¿De qué forma se vincula la ciencia en nuestras vidas?

FGC: Lavarse los dientes ha ayudado más en comparación con el mejor teléfono celular que haya, con la mejor televisión de pantalla plana, con cualquier medio de comunicación. Saber interpretar una gráfica para cuando nos ofrecen un seguro de vida o una inversión, qué quiere decir, cómo se lee eso, cómo lo interpreto, para decidir si compro el seguro o no lo compro y todo está basado en conocimiento científico.

Lo humanos funcionamos con hábitos, sabiendo eso nosotros podemos decir "este hábito no me conviene" y poder arrancarlo, no somos presa de la fatalidad, claro, se requiere de mucho esfuerzo y tiempo para deshacerse del (mal) hábito, pero se puede y, sabiendo eso, podemos buscar hábitos que nos benefician porque sabemos cómo es que los humanos funcionamos, y tiene que ver con la herencia de hace miles de años. Los humanos de hace 30 mil años evolucionaron para adaptarse a ciertas condiciones que ahora ya no existen, por ejemplo el problema de la obesidad: el humano evolucionó para almacenar calorías porque no comía diario, recolectaba alimentos, evolucionó para comer mucho y de esta forma almacenar calorías para cuando no había alimento, ahora con la gran abundancia de alimentos buenos y malos, estamos teniendo una gran epidemia de obesidad; entender eso nos ayuda mucho a tomar decisiones, por ejemplo no dar premios a los niños como mucho alimento, los premios en forma de una gran hamburguesa o un gran helado, porque el niño aprende a usar la comida de esa manera.

El doctor agregó que en las últimas décadas el país ha sufrido una transformación benéfica en el sector de ciencia, tecnología e innovación con un mayor desarrollo de capital humano científico, con la proliferación de centros de investigación y desarrollo que cuentan con tecnología de punta y apoyos financieros para desarrollar múltiples investigaciones; sin embargo, es necesario mejorar la educación para que el conocimiento que se genera sea un factor de cambio en la población.

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Fuente: Agencia Informativa Conacyt, 18 de enero de 2016.

 


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