María Emilia Beyer, entre la divulgación científica y la literatura

08-02-2016



Por Érika Rodríguez

Zacatecas, Zacatecas. 2 de febrero de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- María Emilia Beyer Ruiz es académica de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En la actualidad tiene ocho libros publicados: Gen o no gen, el dilema del conocimiento científico; Sonidos, olores y colores: La comunicación en el mundo animal; La enfermedad del beso; Para verte mejor; ¿Por qué se esconden?; Monstruos, sueños y otros cuentos... vistos desde la ciencia; Yo soy yo… y también soy un poco de todos y Animales.

De formación es maestra en filosofía de la ciencia con especialidad en comunicación científica por la UNAM. Además es miembro titular de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (Somedicyt) y trabaja desde hace 16 años en divulgación científica a través de radio, televisión, medios escritos, así como en el Museo de Historia Natural y en el Museo de Ciencias Universum, en donde ha sido asesora de salas como Cerebro y R3, al igual que de diversas exposiciones interactivas, como Ciencia con sabor a chocolate. Actualmente, es la coordinadora del Coloquio de Comunicación Científica de la UNAM.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Beyer Ruiz indicó que en la elección de su formación fue determinante la influencia que recibió de su padre, quien fue neurobiólogo; sin embargo, admitió que otra de las influencias más importantes que tuvo desde pequeña para dedicarse a la divulgación científica fue que abundaron los libros en su hogar, no solo de ciencia sino de literatura.

“Mi papá era un hombre que leía muchísimo. Fue a partir de dos o tres libros que encontré en su biblioteca, que no eran de ciencia dura, eran de Konrad Lorenz, él hablaba acerca de animales, lo contaba de una manera espléndida, a modo de anécdotas, con momentos chistosos, curiosos, sorprendentes. A mí eso me encantó”, describió la bióloga. Asimismo mencionó que al inicio de su carrera decidió estudiar biología y dedicarse a la conducta animal, la etología. Terminó la licenciatura y dedicó dos años a la investigación en un laboratorio de reproducción animal.

Después de un periodo de reflexión y tras conocer a Silvia Singer, actual directora del Museo Interactivo de Economía, quien en ese entonces era directora del Patronato del Museo de Historia Natural, la invitó a hacer una asesoría para una exposición de murciélagos. Al respecto, describió: “Yo recuerdo que le dije que podía ayudarla, pues conocía muy bien el orden quiróptera (murciélagos), pero que de museos y de público yo no sabía nada. Entonces ella me dijo: ‘Eso es lo que yo te voy a enseñar a cambio de que tú me apoyes con el contenido científico, y al final tendremos una visión más rica de todo’. Entonces allí yo encontré que lo que me había llevado hacia la biología era el proceso mediante el cual se genera conocimiento científico, que son estas narraciones sobre la ciencia (...) Recordé esos libros que me trasladaban a este mundo natural fascinante”.

La exposición fue llamada Los amos de la noche, en la cual, además de colaborar con Silvia Singer, también trabajó con Rodrigo Medellín Legorreta, quien fue el asesor científico, hoy en día distinguido por su labor para proteger a los murciélagos en el país, razón por la que se le conoce popularmente como "El batman de México".

De esta manera fue como se acercó a la comunicación de la ciencia, al ser contratada por José Antonio Chamizo, entonces director de la DGDC de la UNAM, dentro del Museo de Ciencias Universum.

Posteriormente, María Emilia cursó el diplomado en divulgación de la ciencia de la UNAM, actividad que derivó en la publicación de diversos artículos y su libro sobre ciencias genómicas, llamado Gen o no gen, el dilema del conocimiento científico.

Años después, tras haber terminado dicho diplomado, coordinó el mismo durante siete años, actividad que concluyó a razón de obtener la Dirección General de Divulgación de la Ciencia. Estando ahí logró convencer a la Facultad de Filosofía y Letras de integrarse juntos en un proyecto de posgrado y abrir una maestría que hoy también tiene un doctorado en filosofía de la ciencia con especialidad en comunicación de la ciencia.

Beyer se inscribió a la maestría, se graduó con mención honorífica y su tema de investigación fue dedicado a los museos de ciencia. “Entonces en realidad uno de los objetos de estudio para mí ya no fue la etología como había empezado, sino cómo puedes hablar de ciencias biológicas en el ámbito del museo (…) Tienes que transformar la narrativa para hablar del mismo concepto con gente muy diversa, a minutos de diferencia. Es una cuestión creativa que obliga al comunicador de la ciencia a moderar su discurso y a establecer historias”, detalló.

Ciencia con sabor a chocolate

Especificó que uno de los libros que más disfrutó escribir fue el de Monstruos, sueños y otros cuentos, publicado por Editorial Paidós. En él, la mitología se volvió parte del estudio, con indicadores de corte científico. “Me adentré en aquellos mitos que habían sido verdaderamente buscados, rastreados, documentados por la ciencia, incluso al final del capítulo especificaría: esto no existe, o sí, según el caso”, señaló.

Con respecto al Museo de Ciencias Universum, puntualizó que forma parte de una red llamada Ammccyt —Asociación Mexicana de Museos y Centros de Ciencia y Tecnología—, en la cual realizan reuniones para notificar la actividad de cada uno de los museos de ciencia del país. En él formó parte del cuerpo de investigación de la exposición Ciencia con sabor a chocolate, cuyo guion museológico comprende información desde la historia, botánica, sociología, preparación y domesticación del cacao, que da como resultado el chocolate.

“Llevo ocho años estudiando el chocolate muy en serio, para al final poder compartir todo esto. Este estudio ha dado pie a muchas cosas. He hecho artículos, impartido conferencias, dirigido exposiciones. La esencia general abarca la historia y la bioquímica del chocolate, respondemos a las preguntas: ¿por qué nos gusta?, ¿qué pasa cuando lo consumimos?, ¿cómo identificar un buen chocolate de un mal chocolate?, ¿qué sucede en nuestro cerebro cuando lo comemos?”, refirió. Dicha exposición estuvo en el Zócalo en una de las semanas nacionales del Conacyt como una de las exposiciones magnas y hoy en día continúa en gira por los estados del país.

En colaboración con el doctor Agustín López Munguía, del Instituto de Biotecnología de la UNAM, así como con la antropóloga Amalia Atolini, quien trabaja en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con sede en el Museo de Antropología, quien ha explicado los códices relacionados con el cacao, desarrollaron un número especial de la Revista Digital Universitaria de la UNAM dedicado al chocolate. El último resultado de esta colaboración fue un programa llamado Cacao, producido para proyecto de televisión Una voz con todos.


Datos de contacto: María Emilia Beyer Ruiz mariaemi@unam.mx

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Fuente: Agencia Informativa Conacyt, 2 de febrero de 2016.

 


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