Compromisos de México en la última cumbre climática

20-02-2016



  • Entre las responsabilidades adquiridas por los firmantes en la COP21 está contabilizar las emisiones y absorciones antropógenas de conformidad con las metodologías y los sistemas de medición comunes evaluados por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, así como presentar reportes transparentes al resto del mundo y revisar cada cinco años las metas para hacer los ajustes necesarios.
  • Este año en nuestro país la primera evaluación de las metas estará a cargo del Programa Especial de Cambio Climático.


En el acuerdo climático alcanzado en París durante la Conferencia de las Partes 2015 (COP21), México asumió compromisos de reducción de gases de efecto invernadero (GEI), un 22% para 2030, lo que equivale a una disminución de 210 megatoneladas; y un 51% de las emisiones de carbono negro (clasificado como contaminante climático de vida corta), el cual alcanzó un máximo de 125 mil toneladas en 2013, aseguró la doctora María Amparo Martínez Arroyo.

La directora general del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), añadió en entrevista para la Academia Mexicana de Ciencias, que estos acuerdos a los que se circunscribió el país, fueron de manera voluntaria para hacer frente al fenómeno a través de medidas de adaptación y mitigación.

En el último Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero para México se contabilizaron 665 megatoneladas de dióxido de carbono anuales, cifra que sirvió de base para asumir el compromiso, pues nuestro país se encuentra en lugar 13 a nivel mundial con el 1.37% de las emisiones globales de GEI.

“Estas metas no se calcularon desde el punto de vista del sector ambiental, ni del INECC, sino trabajando con energía, transporte, agricultura, industria (…), para poder estimar qué cantidad podría reducir cada uno. Aunque el acuerdo entrará en vigor a partir de 2020, las metas que nos pusimos, que son para 15 años, si no se empiezan a hacer desde ahora muy difícilmente se van a lograr. Los planes se hicieron en términos económicos y ecológicos y los trazamos con los distintos sectores, incluso, vimos que hay áreas donde se podría aumentar la ambición de disminución de emisiones de GEI”,  comentó Martínez Arroyo.

El transporte, con el 26.2% de las emisiones de GEI, está en primer lugar a nivel nacional, seguido de generación eléctrica con 19%, industria 17.3%, petróleo y gas 12.1%, agropecuario 12%, uso de suelo, cambio de uso de suelo y silvicultura 4.9%, residuos 4.6% y finalmente residencial y comercial 3.9%, todos estos sectores contribuyen con 665 megatoneladas.

Estrategias para reducir las emisiones de GEI

Las acciones concretas de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático que se plantea México en el sector transporte están relacionadas con la disminución del uso de transporte, que emite precursores de carbono, y sustitución de tecnologías obsoletas, que requieren de diesel de mala calidad, ocasionando emisiones de carbono negro y de partículas.

“Tiene que ver también con el diseño de políticas de urbanización que no requieran que las personas recorran distancias tan largas, introducción en ciudades medias o a nivel regional del transporte multimodal; es decir, que no solo mejore el transporte público en general sino que se pueda disponer de transportes regionales como trenes que nos permitan utilizar  diferentes estrategias de movilización de personas y de cargas con una mayor eficiencia energética”, dijo la funcionaria.

En la generación de electricidad se plantea la diversificación de fuentes para tratar que en  2024 se tenga un 35% de energías renovables o limpias (que incluye energía eólica, solar, biomasa, geotérmica) y para 2030 se plantea que aumente a 43%, precisó. Otro de los principales contaminantes climáticos de vida corta es el metano, en la industria del gas y del petróleo se plantea la eliminación hasta lo tecnológicamente posible de las fugas de este gas.

Otros aspectos que se pueden consultar en el documento Compromisos de mitigación y adaptación ante el cambio climático para el periodo 2020-2030 son la homologación con los países firmantes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, de la normatividad ambiental para vehículos, tanto nuevos como en circulación, así como en vehículos no carreteros: locomotoras, barcos y maquinaria móvil agrícola y de construcción; alcanzar en 2030 la tasa cero de deforestación y fortalecer la resiliencia en un 50% de los municipios más vulnerables del territorio nacional.

Transparencia y evaluación de las metas pide el Acuerdo de París

Uno de los puntos más relevantes del Acuerdo de París, firmado por 195 naciones o Partes, fue mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1.5 ºC. 

María Amparo Martínez Arroyo señaló que “la meta es ambiciosa, que requiere de cambios estructurales, no cosméticos, de lo contrario no se logrará con las metas que nos pusimos  todos en la COP21, hay que trabajar más de aquí a 2020 para subirlas, va a costar pues se trata de inversiones y esfuerzo pero costará más si no lo hacemos ya que el aumento del 1.5 ºC de la temperatura media global implicará la desaparición de islas y zonas costeras”.

Las Partes firmantes deberán contabilizar las emisiones y absorciones antropógenas de conformidad con las metodologías y los sistemas de medición comunes evaluados por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, hacer sus reportes transparentes al resto del mundo y revisar cada cinco años sus metas para hacer los ajustes necesarios, pero siempre para aumentarlas no para reducirlas. En ese sentido, este año en México se realizará la primera evaluación de las metas por parte del Programa Especial de Cambio Climático, informó Martínez Arroyo.

Otro de los aspectos positivos del Acuerdo de París, en opinión de la investigadora especializada en ecología y aerosoles atmosféricos, es que la información será pública, abierta y clara. “Todo será auditable en algún momento. A todos los países nos conviene porque nos obliga a tener sistematizados nuestros reportes, vigilados, a tener sistemas de monitoreo y verificación. Esto permitirá que tengamos un estándar con los países para ver qué tanto vamos avanzando”, señaló la investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México.

(Foto: Cortesía de la doctora Martínez Arroyo.)

Fuente: Academia Mexicana de Ciencias, 10 de febrero de 2016.

 

 


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