El orgasmo y los mecanismos del placer

08-08-2016



  • Un proceso fundamentalmente cerebral.

 

El orgasmo es un evento biológico único en la experiencia humana, ya que en él participan casi todas las estructuras del cuerpo: músculos, órganos, tejidos, aparatos reproductores y, sobre todo, una gran parte del cerebro. Por ejemplo, la presión arterial (que en promedio es de 120/80 en adultos) y la frecuencia cardiaca (60-100) suben aproximadamente a 200 niveles, cifra que en condiciones de reposo podría ser mortal.

Estudios sobre el orgasmo, como los originales de Masters y Johnson (pioneros en la investigación de los procesos biológicos de la sexualidad), han demostrado que, en general, el hombre es mono orgásmico y la mujer puede ser multiorgásmica (existen casos raros, pero no excepcionales, de mujeres que logran hasta 20 orgasmos en una relación sexual).

Durante el orgasmo, las regiones cerebrales ligadas al placer se activan por un tiempo breve pero intenso. La duración del orgasmo en promedio es de alrededor de 20 segundos y su calidad es igual para ambos sexos, sin importar la etnia; lo que sí influye es la edad de las personas, pues a mayor edad, menor es el tiempo y la intensidad. Además, está comprobado que en la mujer es posible el orgasmo no genital. Datos sobre este tema han sido compilados en una sola publicación.

Carlos Beyer Flores, especialista en neuroendocrinología, es autor, junto con Barry Komisaruk y Beverly Whipple, del libro La ciencia del orgasmo, la naturaleza humana y los mecanismos del placer. Es una obra originalmente escrita en inglés y traducida al español, chino, japonés, alemán, holandés y portugués; hasta el momento cuenta con 800 referencias. Esta publicación obtuvo el premio al mejor texto sobre sexualidad en Estados Unidos; además, se ha convertido en un libro de consulta para especialistas en el estudio de esta actividad humana, por ejemplo, sexólogos, psicólogos y médicos.

Un dato sorprendente que podemos encontrar en esta obra es el resultado de los estudios realizados en el Reino Unido por Davey Smith, Frankel y Yarnell, quienes demostraron que la mortalidad era 50% inferior en los hombres que tenían orgasmos frecuentes (dos o más a la semana), que en los varones que experimentaban menos de uno al mes. Es decir, demostraron que, cuanto más elevada es la frecuencia de los orgasmos, menos es el riesgo de morir.

En este libro se analiza los sistemas corporales que intervienen en el orgasmo, se define los distintos orgasmos que existen, se aborda las diferencias y similitudes de los sexos en torno a esta actividad, las consecuencias al envejecer, las patologías que pueden presentarse, los efectos de las hormonas, los fármacos y el control cerebral del orgasmo, entre otros temas.  

Trabajo de investigación científica

Al margen de la publicación del libro, las investigaciones realizadas por el doctor Beyer y su equipo de trabajo comprobaron que la estimulación vagino-cervical produce un estado de analgesia, es decir, disminuye o suprime el dolor. Es posible que la analgesia genital tenga una reacción comparada con la que se obtiene con dosis efectivas de morfina. Si durante la estimulación genital no se dispararan los mecanismos inhibitorios del dolor, la cópula podría ser dolorosa y, por consiguiente, no satisfactoria, reduciendo la probabilidad de que ocurriera de nuevo y, con ello, poniendo en riesgo la preservación de la especie humana.

La idea de que el orgasmo es un proceso fundamentalmente cerebral se refuerza con algunos datos sorprendentes. Por ejemplo, en algunas sociedades del norte de África, desafortunadamente aún existen circuncisiones femeninas, entre ellas, las denominadas faraónicas: actos agresivos donde extirpan el clítoris, gran parte de los labios y se sutura secciones de la vulva. A pesar de esas circuncisiones, las mujeres son capaces de experimentar orgasmos normales.

“Lo anterior parecía sorprendente, porque, según teorías derivadas de Sigmund Freud y otros estudiosos, el clítoris era esencial para lograr el orgasmo”, explica Beyer, quien también ha participado como asesor de la Organización Mundial de la Salud.

Otro caso que refuerza esta investigación son las operaciones a transexuales, cirugías que modifican las áreas genitales sin afectar la capacidad de presentar orgasmos plenos.

Sobre el tema del orgasmo no genital, nos aclara que la mujer es la única que puede lograrlo. “En este tipo de orgasmos no existe la estimulación genital, se produce únicamente a través de la imaginación o de procesos mentales. Los resultados han comprobado que, incluso, se presenta un aumento en la respiración, la presión arterial y la frecuencia cardiaca”.

Otro dato importante, como resultado de su trabajo, es que dependiendo del sexo hay diferencia en el tamaño de una zona cerebral; esta zona (el área preóptica perteneciente al hipotálamo) es más grande en los hombres que en las mujeres y en el caso de los homosexuales su tamaño es intermedio.

Carlos Beyer actualmente es director del Laboratorio de Biología de la Reproducción, ubicado en el estado de Tlaxcala. Este laboratorio pertenece al Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) y a la Universidad Autónoma de Tlaxcala; tiene como objetivo promover la descentralización de la enseñanza y la investigación científica.

El doctor Beyer ha logrado el autofinanciamiento de sus trabajos diseñando líneas de investigación en áreas que son susceptibles de impulsar, e incluso, de competir a nivel internacional. Además, ha logrado interactuar con colegas e instituciones del extranjero y esto ha sido parte fundamental de su éxito.

Fuente: Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, 8 de marzo de 2013.

 

Nota del editor

El 8 de agosto se celebra el Día del orgasmo femenino.

Con este motivo, México es ciencia presenta, a manera de homenaje, este artículo que recupera investigaciones en torno del orgasmo realizadas por el doctor Carlos Beyer Flores, pionero de los estudios de neuroendocrinología en México y fundador del Laboratorio de Tlaxcala del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

Beyer Flores nació en la ciudad de México en 1934. Estudió la licenciatura, maestría y doctorado en biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, y el posdoctorado en Neuroendocrinología en el Brain Research Institute de la Universidad de California, Estados Unidos; falleció el 22 de octubre de 2013 a la edad de 79 años a causa de afecciones cardiacas.

 


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