La juventud, apuesta del Laboratorio sobre el Genoma Humano

08-09-2016



  • Experimento único en el país. El rigor académico y la libertad intelectual, fundamentales

 

Patricia López

Juriquilla, Qro.- Experimento único en el país y en el mundo, el Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH) de la UNAM, con sede en esta ciudad e inaugurado en abril de 2015, es una apuesta por la juventud, el rigor académico y la libertad intelectual.

Modelo inédito ideado por el investigador emérito de la UNAM Rafael Palacios de la Lama, y respaldado por la Coordinación de la Investigación Científica, está pensado para establecer nuevos paradigmas en la forma de hacer ciencia desde México.

De origen, esta entidad universitaria confronta dos problemas medulares de la política científica del país: el envejecimiento de los académicos y la fuga de cerebros.

Jóvenes e independientes

“Este lugar es para jóvenes. Contratamos sólo personas con una edad aproximada de 30 años, con doctorado y posdoctorado concluidos. Aceptamos a los mejores, y desde que inician su vida académica son investigadores independientes y libres, con líneas de trabajo propias, no dependientes de un científico maduro cuya carrera ya está en marcha”, explicó Palacios.

Para muestra, sólo hay dos investigadores maduros: el propio Palacios y Guillermo Dávila, su compañero en esta aventura para aplicar un nuevo modelo académico.

“He dejado mi línea de investigación; Guillermo y yo orientamos a los jóvenes sin interferir en sus decisiones. El resto de mi vida académica lo dedicaré a consolidar este proyecto”, aseveró el emérito universitario.

Con esta condición, el LIIGH ha reducido al menos 10 años la edad de los académicos independientes, que en promedio inician esta etapa hacia los 40 años.

“Actualmente hemos contratado ya a cuatro investigadoras con posdoctorado. En 2017 estaremos en condiciones de hacerlo con tres más y a otros en los años siguientes, hasta completar 20 jóvenes”, adelantó.

Trabajo de alto nivel

Respecto a la fuga de cerebros, este espacio universitario singular se ocupa de dar un sitio de trabajo de alto nivel académico a alumnos que en su mayoría se han formado en la licenciatura en Ciencias Genómicas, creada por un grupo de investigadores en el que participó Palacios, en el campus Morelos (Cuernavaca), y semillero de este proyecto.

“La licenciatura en Ciencias Genómicas ha adquirido un enorme prestigio internacional y ya tiene 200 egresados. Desde su comienzo fue pensada para formar en la excelencia a jóvenes que quieran hacer investigación. El antecedente de esta iniciativa es la licenciatura en Investigación Biomédica Básica, creada también en la UNAM hace más de tres décadas bajo el liderazgo de Jaime Mora, quien fue el precursor de un nuevo paradigma en la formación de investigadores” evocó.

Para mantener un alto nivel académico y la horizontalidad en las discusiones científicas, el LIIGH tiene un programa continuo de profesores visitantes, que trae a destacados expertos en su área, provenientes de grandes universidades del mundo, como Harvard, Stanford y el Instituto Pasteur.

La condición para recibir a los invitados es debatir con ellos, cuestionarlos y mantener una actitud crítica hacia el conocimiento. Los seminarios suelen durar hasta tres horas y los investigadores jóvenes discuten sus proyectos con los visitantes en sesiones académicas individuales.

Acerca de los requisitos para ingresar al LIIGH, sostuvo que es indispensable dominar tres áreas centrales en la genómica: biología, matemáticas y computación. “La biología molecular y la bioquímica son la base de nuestra disciplina. Las matemáticas enseñan a pensar de manera integrativa y crítica y la computación da la capacidad de que los investigadores elaboren sus propios códigos. Estas tres disciplinas se reúnen en la genómica, una ciencia que trata de entender la biología en una forma integral”, explicó.

Así, en vez de unir a expertos de cada una de las áreas cada científico domina las tres disciplinas. Esto permite formar equipos más poderosos y avanzar más en el conocimiento de una ciencia creciente en el siglo XXI.

Mundial y competitivo

Algo fundamental en el LIIGH es su carácter internacional, que comienza con el concepto de alta calidad; “debemos serlo, ser competitivos, estar al nivel de lo que hacen en las mejores instituciones del mundo”, remarcó Palacios.

En su carácter de internacional, el laboratorio tiene un socio desde su origen: el Cold Spring Harbor Laboratory, que encabeza Bruce Stillman en Estados Unidos.

El LIIGH cuenta, además de otras estructuras académicas universitarias, con un Comité Consultivo Internacional formado por líderes del área, tanto del extranjero como de México.

“Cada año organiza un coloquio internacional. En octubre de 2016 tendremos uno sobre Perspectivas en Genómica, en el que colaboran instituciones hermanas de México: La UNAM, el Instituto Nacional de Medicina Genómica y el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional”.

 

Líneas de investigación

Actualmente, en el LIIGH se trabaja en cuatro líneas y ya se planea una quinta:

  • Dinámica y evolución del genoma humano (utilizando diversos modelos, desde levaduras).
  • Regulación del genoma (circuitos genéticos y sistemas biológicos).
  • Genómica de poblaciones y paleogenómica (o genómica del pasado).
  • Biología del cáncer.
  • Y pronto habrá una nueva sobre la genómica del cerebro (desarrollo y funciones).

 

Fuente: Gaceta Digital UNAM, 18 de agosto de 2016.


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