¿Cuál es la relación del sistema nervioso con el cáncer de próstata?

17-11-2016



Por Dioreleytte Valis

Xalapa, Veracruz. 7 de noviembre de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- La doctora María Elena Hernández Aguilar, especialista del Centro de Investigaciones Cerebrales (Cice) adjunto a la Universidad Veracruzana (UV), trabaja en el proyecto “Bases neurales del cáncer de próstata”, con el propósito de estudiar los mecanismos mediante los cuales el sistema nervioso periférico influye en el desarrollo de patologías prostáticas.

La investigadora es especialista en ciencias fisiológicas y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Ella publicó en el 2015 en la revista Experimental Oncology el artículoLong-term administration of prolactin or testosterone induced similar precancerous prostate lesions in rats” y en este año el texto denominado “Effect of hyperprolactinemia on PRL-receptor expression and activation of Stat and Mapk cell signaling in the prostate of long-term sexually-active rats”, en la revista arbitrada Physiology & Behavior

Estudios recientes del Cice han demostrado que existe una relación entre el sistema nervioso periférico y el hormonal. La Agencia Informativa Conacyt platicó con María Elena Hernández, quien enfatizó que entre las principales patologías prostáticas se encuentran la hiperplasia, metaplasia, displasia y neoplasia intraepitelilal.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): Particularmente, ¿cómo se vincula el sistema nervioso periférico con la próstata? 

María Elena Hernández (MEH): En el caso específico de la próstata, esta glándula está regulada por dos nervios: el nervio pélvico y el hipogástrico, que emergen de los segmentos torácicos, lumbares y sacros y que convergen en un ganglio, el ganglio pélvico mayor, que se encuentra adosado a la próstata; a partir de ahí surge otro grupo de nervios que van a controlar toda el área pélvica como el pene, la vejiga, las vesículas seminales y la próstata.

Esto significa que la próstata tiene una regulación de tipo simpática y parasimpática ya que el nervio pélvico es de tipo parasimpático, mientras que el hipogástrico es de tipo simpático, es decir realizan funciones contrarias, cabe destacar que en la actualidad este esquema ya no aplica del todo ya que se ha visto que ambos nervios pueden llevar fibras simpáticas y parasimpáticas, pero para efecto de simplificar un poco más las cosas esta división sigue vigente.

AIC: ¿Por qué afecta el deterioro del sistema nervioso la próstata?

MEH: La próstata es una glándula donde su función está regulada por hormonas, como testosterona y prolactina, y por el sistema nervioso periférico. Ambos sistemas controlan la función de la glándula, es decir, la producción del líquido prostático y su crecimiento (proliferación celular).

La próstata es una glándula que mantiene un crecimiento continuo y, por tal motivo, desarrolla diversas enfermedades que van desde una hiperplasia a un cáncer. A la fecha se han elaborado medicamentos que controlan el avance de la enfermedad y que van dirigidos principalmente a la testosterona, pero no son del todo efectivos, esto significa que con el tiempo la glándula deja de responder a los tratamientos hormonales —hablamos de testosterona— y la glándula inicia un nuevo crecimiento que muchas veces es más agresivo y la mayoría de las veces ocasiona la muerte del individuo. Estamos analizando cómo va evolucionando la enfermedad hasta originar un cáncer con la capacidad de inducir la muerte del individuo, y cómo estos dos sistemas, el hormonal y el nervioso, se relacionan para generarlo.

AIC: ¿Qué pruebas o estudios le han llevado a determinar está relación (deterioro sistema nervioso-lesiones prostáticas)?  

MEH: Es muy difícil estudiar las enfermedades prostáticas y su relación tanto con el sistema nervioso periférico y el hormonal en el humano, lo que existe a la fecha son principalmente estudios de correlación y por lo mismo estos trabajos se tienen que realizar en otros individuos como la rata. Los trabajos que hemos realizado en ellas han sido principalmente mediante la manipulación de los nervios, en este caso quitamos el control del nervio pélvico y/o el hipogástrico (cortando los nervios) y evaluamos su efecto sobre la glándula.

Lo que se ha observado es que la eliminación del control nervioso induce enfermedades como hiperplasia y displasia en la glándula en tiempos no mayores a un mes de tratamiento. Este efecto es más rápido que el hormonal ya que la manipulación de este sistema nos da el mismo tipo de enfermedad pero a los tres meses de tratamiento. La información que se ha obtenido al momento indica que la suspensión del control nervioso induce una caída en los niveles sistémicos de testosterona y del receptor de andrógenos en la glándula. Este resultado es novedoso ya que es uno de los primeros estudios donde se vincula tanto al sistema nervioso como al hormonal, resultados que están por ser publicados y que son parte de la tesis de doctorado de la estudiante Karina Serrano.

AIC: Según la prueba hecha en roedores, ¿cómo y a qué se debe la relación entre lesiones prostáticas y el acto sexual?

MEH: El acto sexual es una conducta que se realiza cotidianamente por el humano y cada uno induce elevación de prolactina y testosterona, así como activación del sistema nervioso periférico. Esta conducta per se no induce alteraciones en la próstata, pero esta se puede generar por infecciones repetidas transmitidas sexualmente. Lo que sí puede conducir a la aparición de las enfermedades en la próstata es un desajuste hormonal (prolactina o testosterona) o que exista una degeneración del sistema nervioso periférico. Eso es lo que hemos encontrado con los trabajos que estamos realizando en el laboratorio.

La información obtenida al momento muestra que la hiperprolactinemia, es decir altos niveles de prolactina en sangre, promueve enfermedades en la próstata, y en humanos se ha observado esta correlación, pero lo que a la fecha no se ha mostrado es que estas enfermedades pueden ser inducidas por las acciones conjuntas de la degeneración del sistema nervioso periférico (hablamos de los nervios pélvico e hipogástrico) y las alteraciones hormonales trabajan juntas para inducir enfermedades más agresivas (displasia o neoplasia intraepitelial) que una hiperplasia prostática y eso es lo que nos está indicando los trabajos que hemos realizado en el laboratorio.

AIC: ¿Cuáles son las disciplinas científicas presentes en esta investigación?

MEH: Usamos diversas técnicas en el laboratorio como son análisis de hormonas en sangre, inducción de la hiperprolactinemia por adición de prolactina, en la próstata analizamos las proteínas como son los receptores a prolactina y andrógenos y los mecanismos de comunicación celular. También se analizan las características histológicas de la próstata y todo ello en conjunto nos va indicando qué cosas van cambiando en el interior de la célula que hace que la glándula vaya enfermando y presentando diversas patologías.

Esto se realiza con el esfuerzo de los profesores que pertenecen a nuestro cuerpo académico de neuroquímica y a los estudiantes que se encuentran realizando su tesis de doctorado. Cada uno de ellos evalúa una pieza del rompecabezas que con el tiempo se van enlazando y va tomando la forma según la enfermedad que se esté analizando.

 

Fuente: Agencia Informativa Conacyt, 7 de noviembre de 2016.

 


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