Hepatitis, un caso para la economía de la salud

09-09-2014



Una de las pandemias que atenta contra la economía nacional y que ha colocado en grave riesgo la salud de los mexicanos es la cirrosis. Se trata de un padecimiento silencioso que año con año cuesta millones de pesos al sector salud y que cobra la vida de miles de mexicanos. El problema es que la contaminación de sangre en los bancos que la compraban sin los estudios adecuados generó, precisamente, el contagio masivo de la hepatitis.

El negocio de los fármacos para el tratamiento de la hepatitis es uno de los más grandes en el país y atrae la atención de laboratorios nacionales y extranjeros. Por ello, en México el estudio de este padecimiento –que se conjuga con factores genéticos y problemas como la obesidad– debería considerarse una de las prioridades a nivel gobierno federal y estatal. No hay posibilidad de realizar suficientes trasplantes de hígado en el sector salud, así que la solución es la detección oportuna y la prevención. La buena noticia, sin embargo, es que en el país científicos mexicanos y hasta laboratorios de capital nacional como Cellpharma, que dirige Julio Monteverde, han desarrollado investigaciones de avanzadas que buscan resolver este drama de la salud pública nacional.


LA FÁBRICA DE MÉDICOS

Al Hospital General de la Ciudad de México acude todos los días puntual y sin falta. Médico patólogo e inmunólogo, investigador, divulgador de la ciencia, historiador y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, el doctor Ruy Pérez Tamayo es un mexicano que decidió, a pesar de haber recibido invitaciones de todo el mundo, quedarse en México para seguir formando médicos y continuar con su labor de investigación.

Pérez Tamayo, también integrante del Colegio Nacional, recibió en 1974 el Premio Nacional de Ciencias y Artes y actualmente continúa con sus labores de investigación y difusión. Su historia es la de un mexicano ejemplar. En Ruy Pérez Tamayo la meritocracia es la constante de su exitosa, pero sobre todo fructífera carrera científica.

Egresado de la UNAM, en donde se graduó en la Licenciatura de Medicina en 1950, a Ruy Pérez Tamayo no sólo se le admira por sus investigaciones en el campo de la hepatología sino, sobre todo, por la formación año con año de cuadros médicos comprometidos con la labor social y los compromisos humanitarios de esta carrera. Fue el doctor Ruy Pérez Tamayo quien, por sólo mencionar una de sus grandes labores, participó activamente en la documentación de los datos que hace más de 50 años demostrarían que la población mexicana sufría ya los primeros rastros de una epidemia: la cirrosis, los padecimientos hepáticos.

En la entrevista que me concedió, Ruy Pérez Tamayo –también historiador acucioso del México revolucionario y de la Postguerra– recuerda cómo entre la sala de urgencias, las salas de atención ambulatoria y los pocos cuartos para recuperaciones más largas con los que se contaba en el Hospital General de la Ciudad de México, maestros y estudiantes iban documentando al fragor del trabajo del médico que busca salvar una vida, los síntomas de las enfermedades hepáticas de los mexicanos en un intento por comenzar a escribir la prevalencia de estos padecimientos que hoy representan una de las principales causas de muerte en el país, vinculados con la obesidad y problemas económicos y sociales como el alcoholismo.

El doctor Ruy Pérez Tamayo, condecorado recientemente con la Medalla al Mérito “Luis García de Arellano”, por parte del Congreso de Tamaulipas, lamenta que México pasara de la hambruna de principios del siglo pasado a la obesidad, que genera enfermedades mortales. Son los hábitos de consumo de los mexicanos que han cambiado radicalmente influenciados por una nueva cultura la que estaría provocando verdaderas pandemias que, dice Pérez Tamayo, están poniendo en riesgo el bono poblacional del país. Son los niños, dice el científico mexicano, quienes están sufriendo los grandes y tristes consecuencias de esta transformación.

En el Instituto Politécnico Nacional, Ruy Pérez Tamayo se graduó como doctor en Inmunología. Así, fundó en la Facultad de Medicina la Unidad de Patología. Actualmente es jefe del Departamento de Patología del Hospital General y con más de 58 años de docencia es ya maestro emérito en la máxima casa de estudios en el país. Crítico de muchas políticas públicas que descuidan la salud y la educación de los mexicanos, Pérez Tamayo tiene, no obstante, una opinión positiva respecto a la situación de las instituciones del gobierno federal que se hacen cargo de la administración de las entidades del sector salud. Él sabe que el camino no ha sido sencillo; Pérez Tamayo recuerda cómo los registros estadísticos sobre la epidemiología de muchas enfermedades prácticamente comenzó a escribirse en un cuaderno en blanco.

Claudia Villegas

Fuente: El Horizonte (Monterrey). 5 de septiembre de 2014.

 


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