El pensamiento de Héctor Fix-Zamudio y su influencia en Bolivia

11-09-2014



Alan E. Vargas Lima

A inicios de este septiembre, el maestro Héctor Fix-Zamudio cumplió 90 años de vida, siendo considerado el mejor jurista mexicano de todos los tiempos; en realidad, se trata de un digno ejemplo de dedicación a la investigación académica que todos(as) los abogados(as) del mundo debiéramos imitar.

De acuerdo a la “Semblanza del Maestro” (escrita con bastante detalle y minuciosidad por parte de su discípulo Eduardo Ferrer Mac-Gregor) (1), recordamos que Fix-Zamudio nació en el centro histórico de la ciudad de México, el 4 de septiembre de 1924. Estudió derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia (hoy Facultad de Derecho) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entre 1942 y 1949). De estudiante afloró su predilección por el estudio del juicio de amparo, asistiendo como oyente a las clases impartidas por Alfonso Noriega Cantú.

Se tituló con mención honorífica el 18 de enero de 1956 con la tesis La garantía jurisdiccional de la Constitución mexicana. Ensayo de una estructuración procesal del amparo, que había concluido en 1955. Dedicó cinco años a la elaboración de este trabajo que fue dirigido por los procesalistas José Castillo Larrañaga y Niceto Alcalá-Zamora y Castillo.

Este último, jurista español radicado por más de 30 años en México (1946-1976), influyó en su dedicación a la investigación y docencia. Fix-Zamudio se convirtió en uno de sus principales discípulos dentro de la honda escuela que forjó.

Ciertamente, en 1956 aparecieron los primeros trabajos de Héctor Fix-Zamudio, “Derecho procesal constitucional”, “La garantía jurisdiccional de la Constitución mexicana”, “El proceso constitucional”, “Estructura procesal del amparo” y “La aportación de Piero Calamandrei al derecho procesal constitucional” (2).

En octubre de ese mismo año ingresó al entonces Instituto de Derecho Comparado (hoy de Investigaciones Jurídicas) de la UNAM. Sin embargo, su trabajo inicial tuvo una gran repercusión en los años siguientes, aunque lo publicó parcialmente en varias revistas en 1956, luego de manera íntegra como parte de su primer libro, El juicio de amparo (México, Porrúa, 1964).

Este texto constituye, por una parte, el primer estudio sistemático sobre la ciencia del derecho procesal constitucional como disciplina jurídico procesal. Por otra, éste inició la etapa que el autor denominó de “reivindicación procesal del amparo”, entendiendo que la máxima institución procesal mexicana debía estudiarse, fundamentalmente, como proceso constitucional y no sólo como institución política.

Sin el ánimo de reiterar la trayectoria del maestro Fix-Zamudio, ampliamente conocida en el ámbito académico a nivel internacional, por ahora me interesa precisar cuándo fue que el pensamiento suyo llegó a Bolivia; es decir, cuándo fue utilizado por vez primera en nuestro país o si ha tenido alguna influencia en nuestros estudios constitucionales.

A este efecto, se debe tener presente que entre las garantías jurisdiccionales establecidas por las constituciones para la efectiva protección de los derechos, el “Recurso” o “Juicio” de Amparo (tema de especialidad del maestro mexicano) es una creación genuina del Derecho Constitucional mexicano y, en el caso de Bolivia, se debe tener en cuenta que el “Recurso de Amparo” fue incorporado entre las innovaciones contempladas en la Constitución Política del Estado (cpe) puesta en vigencia el 2 de febrero de 1967.

Éste fue configurado como un mecanismo jurisdiccional que procede contra los actos ilegales o las omisiones indebidas de los funcionarios o particulares que restringen, suprimen o amenazan con restringir o suprimir los derechos y garantías reconocidos por la Constitución y las leyes para las personas, constituyéndose ambas en garantías constitucionales esenciales para el respeto y cumplimiento de los derechos fundamentales.

El nuevo texto constitucional de entonces hizo surgir un gran interés por el estudio de los derechos y sus garantías constitucionales en Bolivia, destacándose entre ellos un brillante ensayo sobre el Recurso de Amparo (uno de los primeros en esa materia), basado en una conferencia dictada por el destacado jurista y exministro de la entonces Corte Suprema de Justicia Enrique Oblitas Poblete (mayo de 1967).

En el contenido expuso los antecedentes históricos, el Recurso de Amparo en México, el Amparo en Argentina, el Amparo en Brasil y en otros países para luego referirse al Recurso de Amparo en Bolivia, su configuración en el Proyecto de Código de Procedimiento Penal boliviano y en la Constitución puesta en vigencia en 1967, algunas cuestiones emergentes, el primer caso de jurisprudencia sobre Amparo Constitucional, su tendencia en ese tiempo, incluyendo como apéndice fragmentos normativos sobre el procedimiento de Amparo en México, Jurisprudencia boliviana y Jurisprudencia de la Corte Suprema de Estados Unidos, el Recurso de Amparo en el Anteproyecto de Código de Procedimiento Penal y Jurisprudencia Argentina sobre este instituto (3).

Precisamente en la primera edición de esta pequeña obra, el procesalista boliviano recurrió a fuentes doctrinales del “Juicio de Amparo” y, para ello, consultó necesariamente las fuentes más importantes del derecho constitucional mexicano, cuyo exponente más sobresaliente en aquel tiempo era justamente Fix-Zamudio.

De ahí que, a tiempo de precisar una definición del Recurso de Amparo, citó y rescató el pensamiento del mexicano, señalando que él, en su famosa obra El Juicio de Amparo,  se inclinó a favor de que el amparo debe ser considerado como parte del “Derecho Procesal Constitucional” (siendo ésta la primera vez que se mencionó la existencia de esta disciplina en un texto boliviano).

Además, se dio la siguiente definición: “el amparo es un proceso, puesto que constituye un procedimiento armónico, autónomo y ordenado a la composición de los conflictos entre las autoridades y las personas individuales y colectivas, por violación, desconocimiento o incertidumbre de las normas fundamentales, y que se caracteriza por conformar un remedio procesal de invalidación”.

Sin embargo, Oblitas Poblete hizo notar también que reflexiones posteriores convencieron al maestro mexicano de que el amparo no constituye exclusivamente un proceso, sino que asume una doble configuración como proceso autónomo, en cuanto sirve de instrumento para la tutela de disposiciones estrictamente constitucionales, pero solamente constituye un recurso –si bien extraordinario– cuando se utiliza para impugnar resoluciones judiciales (4).

Continuará

Notas:

1. Cfr. Eduardo Ferrer Mac-Gregor. “Semblanza del Maestro Héctor Fix-Zamudio”. En: Eduardo Ferrer Mac-Gregor y Arturo Zaldívar Lelo de Larrea (Coords.). La Ciencia del Derecho Procesal Constitucional. Tomo I. Teoría General del Derecho Procesal Constitucional. México: Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto Mexicano de Derecho Procesal Constitucional, 2008.

2. Revista de la Facultad de Derecho de México, t. VI, núm. 24, octubre-diciembre de 1956, pp. 191 a 211.

3. Cfr. Enrique Oblitas Poblete. Recurso de Amparo. La Paz, Bolivia: Librería Editorial Popular, 1967. Esta obra llegó a una segunda edición, publicada en 1979, en donde el autor logró recopilar gran parte de la jurisprudencia constitucional producida hasta ese tiempo.

4. Héctor Fix-Zamudio. El Juicio de Amparo. Editorial Porrúa, SA, México, 1964. Pág. 96. Citado por: Enrique Oblitas Poblete. Recurso de Amparo. La Paz, Bolivia: Librería Editorial Popular, 1967. Pág. 7.

Alan E. Vargas Lima es abogado maestrante en Derecho Constitucional (UMSA) y responsable del blog jurídico Tren Fugitivo Boliviano

Fuente: La Razón. Gaceta Jurídica (Bolivia). 9 de septiembre de 2014.
 


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