Rendirán homenaje al neurocientífico Pablo Rudomín por su 80 aniversario: Cinvestav

25-09-2014



Una vida consagrada a la ciencia como pionero de la neurofisiología en México, promotor de instituciones de investigación y formador de generaciones de estudiantes son logros meritorios, pero para Pablo Rudomín Zevnovaty, a punto de cumplir sus "primeros" 80 años de edad, esto es apenas el comienzo.

Lleno de lucidez, activo y dispuesto a seguir con su trabajo "mientras haya tiempo y salud", el Investigador Emérito del Departamento de Fisiología, Biofísica y Neurociencias del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) recibirá el homenaje First 80 years of profesor Pablo Rudomin, el 25 y 26 de septiembre.

Dicho homenaje realizado por el Cinvestav y El Colegio Nacional se realizará en Zacatenco, en el auditorio que lleva el nombre de quien fue su mentor y amigo, el médico y fisiólogo mexicano Arturo Rosenblueth (1900-1970), pionero de la cibernética.

En 1957, Pablo Rudomín se incorporó al Departamento de Fisiología que dirigía Rosenblueth en el Instituto Nacional de Cardiología, en donde estuvo trabajando hasta 1959 para irse posteriormente con una Beca Guggenheim a trabajar por un año Con Vernon Brooks en el Instituto Rockefeller en Nueva York y, más tarde, con una beca de la Fundación Rockefeller a trabajar, por un año con Alberto Zanchetti.

Rudomín, Premio Príncipe de Asturias 1987, recordó que a su regreso a México, en 1961, Arturo Rosenblueth lo invitó a trabajar en el recién fundado Cinvestav en donde ha estado hasta la fecha.

"A Rosenblueth lo identificaba como el mejor científico de México; había leído algunos de sus trabajos, él empezaba con la cuestión de la cibernética que me interesaba mucho, así que me quedé a trabajar en el Cinvestav después de una estancia en Italia".

Rudomín cuenta que al principio de su carrera sus experimentos eran sencillos, apoyados solo con un estimulador eléctrico y un osciloscopio. Pero la llegada de la computación -analógica y después digital- significó un avance enorme en sus estudios.

"Son cosas que ahora se están poniendo de moda: la sincronización neuronal ahora es el escalón para analizar el surgimiento de la conciencia; todos estos problemas los planteamos desde 1969.

"La idea era buscar explicaciones de cómo el sistema nervioso procesa la información que viene del mundo externo. Es con lo que hemos contribuido en todos estos años", comenta el científico mexicano.

"Para mí ha sido una fortuna y una bendición estar en el Cinvestav. No creo que hubiera podido lograr lo que logré estando en otra institución", señala el experto, cuyo trabajo ha dado paso a 139 publicaciones y revisiones científicas en revistas internacionales de alto impacto.

"Lo que me falta es tiempo. Por eso el evento se llama Mis primeros 80 años, ya que espero dar lata por otros 80 más", sostiene Rudomín, quien agregó: "Lo único que sé hacer es investigación. Soy muy curioso, todo el tiempo estoy haciendo preguntas y me gusta buscar las respuestas".

Hijo de inmigrantes rusos dedicados al comercio, inicialmente planeaba estudiar ingeniería química en la UNAM, tras concluir ahí el bachillerato; pero por invitación de Rodolfo Hernández Corzo -quien luego sería director del IPN- acudió a conocer la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, donde decidió estudiar biología. Ahí se licenció en 1956.

Desde entonces el también profesor comenzó una fructífera carrera que lo llevó a convertirse en uno de los neurofisiólogos más reconocidos a nivel internacional. En 1963 obtuvo la maestría y en 1965 el doctorado en Ciencias en la especialidad de Fisiología, ambos en el Cinvestav, institución a la que considera como "su casa".

Desde 1964 sus investigaciones se dirigieron al análisis de los mecanismos de control central de la información transmitida por las fibras sensoriales en la médula espinal. También ha estudiado cómo estos mecanismos se alteran por lesiones centrales y periféricas y durante los estados de inflamación aguda y crónica.

En 1971 obtuvo el Premio en Ciencias Naturales de la Academia de Investigación Científica de México (hoy Academia Mexicana de Ciencias). En 1979 ganó el Premio Nacional de Ciencias y Artes, la máxima presea que otorga el gobierno del país.

En 1987 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica por sus contribuciones al conocimiento de los mecanismos de transmisión de información en el sistema nervioso central. Desde 1993 es integrante de El Colegio Nacional.

Fuente: La Prensa. 24 de septiembre de 2014.
 


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