Pérdida auditiva, clave en obra de Beethoven

10-11-2014



Para Ludwing Van Beethoven la pérdida auditiva no fue impedimento para ser uno de los pianistas y compositores más sobresalientes de la historia de la música clásica; sin embargo, esa discapacidad sí transformó el estilo de su obra al final de su carrera.

Investigaciones recientes apuntan cómo a medida de que su mundo se iba quedando sin sonidos, su música tomaba un sendero distinto, a veces reflejado por la melancolía característica de su juventud: “la sordera de Beethoven hizo que mejorara la calidad de sus composiciones”, mencionó Adolfo Martínez Palomo, científico del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

En el marco del Ciclo de Conferencia-Concierto Música y Medicina, organizado por El Colegio Nacional, el investigador del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Cinvestav abundó sobre la obra y aspectos de la vida que influyeron en el proceso artístico del compositor nacido en Bonn, Alemania, en 1770.

Algunas de sus piezas consideradas como emblemáticas y originales, como el famoso Claro de Luna o la Novena Sinfonía, representan una transformación en su manera de interpretar la música, donde la limitación auditiva ayudó al “genio de la música clásica” a consolidar su estilo y a transitar del clasicismo al romanticismo.

Además de la sordera, adquirida a los 31 años y agravada con el tiempo, el pianista radicado en Viena, Austria, sufrió constantes malestares intestinales, bronquitis y depresión, comentó Martínez Palomo.

Aun cuando Beethoven no oía cuando los sonidos eran bajos, no podía tolerar los sonidos muy fuertes, lo cual lo orillaba a estar cerca de los músicos y cantantes durante los conciertos, explicó el investigador.

¿Cómo componía?

En la conferencia también se mostraron algunas cartas que Beethoven hizo llegar a sus amigos y colegas, en una de las cuales expresaba su malestar físico pero a la vez una perspectiva positiva de la vida: “A pesar de los problemas de salud fue un periodo de extraordinaria actividad y creatividad. Vivo por completo en mi música, tan pronto como termino una composición, empiezo una nueva… Agarraré al destino por la garganta, seguramente no me doblegará ni me aplastará, no me voy a dejar”.

El autor de la Quinta Sinfonía y de la ópera Fidelio, solía colocar un trozo de madera entre los dientes para sentir las vibraciones al tocar el piano, vibraciones que viajaban a través de la médula espinal y le permitían reconocer las notas musicales.

Beethoven falleció en 1827 en Viena a causa de insuficiencia hepática que le trajo complicaciones de salud, agravadas en parte por el escaso desarrollo de la medicina de aquella época.

Fuente: Su Médico, 7 de noviembre de 2014.
 

 


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